Información Gral

Luis Miguel, detenido y liberado en Los Angeles tras pagar una fianza

El cantante mexicano incumplió la orden pagar un millón de dólares a su ex manager y de presentarse a la Justicia. Por eso lo arrestaron.

Miércoles 03 de Mayo de 2017

El cantante Luis Miguel quedó detenido por unas horas en Los Angeles por no cumplir una orden de presentarse ante un juez federal. El artista compareció a las 11 de la mañana local y fue liberado a las pocas horas tras pagar una fianza millonaria. El juez Jean P. Rosenbluth, ante quien declaró, lleva una causa contra él por no pagarle un millón de dólares de indemnización a su ex mánager en Estados Unidos. Pero no es la única deuda que arrastra el cantante.

La detención fue confirmada por el bufete de abogados del demandante, su ex representante en Estados Unidos, el empresario tejano William Brockhaus.

El juzgado confirmó que Luis Miguel compareció a las 11 de la mañana. Había otra audiencia programada para las 14 para examinar los bienes de Luis Miguel.

Brockhaus ganó una demanda contra el cantante el pasado noviembre por incumplimiento de contrato, tras la cancelación de una serie de conciertos. Un juez de Nueva York dictó una indemnización de poco más de un millón de dólares.

El caso pasó al Distrito Central de California ante la negativa de Luis Miguel Gallego Basteri, Luis Miguel, de pagar. El caso que sigue la jueza Virginia Phillips, y que ahora fue derivado al juez Rosenbluth, es para determinar los bienes embargables del artista y conseguir que satisfaga esa cantidad.

El pasado enero, la jueza dictó orden de embargo del coche Rolls Royce que posee el cantante. Sin embargo, al mes siguiente se dejó ver en ese mismo coche acudiendo a un restaurante de lujo en Los Angeles.

Luis Miguel fue requerido por el juzgado a presentarse antes del pasado 17 de abril, dos días antes de su 46 cumpleaños. El cantante no sólo no se presentó, sino que rechazó en varias ocasiones aceptar los papeles de la demanda. Era la tercera vez que no se presentaba a una vista del caso. Fue entonces cuando la juez dictó una orden de búsqueda y captura. El cantante ni siquiera tiene un abogado en la causa, según la información de la corte.

El pasado día 21 se celebró la vista para el examen de los bienes embargables de Luis Miguel, para lo cual la jueza requirió la presencia de Joe Madera, que fue la mano derecha del cantante durante 25 años, por el conocimiento que pudiera tener de sus bienes. Madera compareció junto con un abogado durante varias horas en las que contestó preguntas de la fiscalía al respecto. La jueza le ordenó que no destruya ni modifique de ninguna manera cualquier comunicación que pueda haber tenido con Luis Miguel, porque con toda seguridad la fiscalía pedirá el registro de sus teléfonos y computadoras.

La audiencia que estaba programada para ayer a las 14.30 era para continuar con el examen de sus bienes y a la misma estaba citado de nuevo Joe Madera.

El origen del caso está en la fallida gira de 2015, cuando el cantante conocido como El Sol canceló multitud de conciertos. Brockhaus afirma que Luis Miguel no le pagó sus honorarios. La Justicia de Nueva York le dio la razón.

La reciente debacle artística de Luis Miguel le ha dejado al menos otros dos frentes abiertos en los tribunales. La primera es una demanda su propia discográfica, Warner Music, que le reclama 3,6 millones de dólares. La otra es una demanda del cantante Alejandro Fernández por una gira conjunta que Luis Miguel cobró por adelantado y después no realizó.

En caída

Luismi hace 11 años que no saca un sólo éxito, lleva siete sin producir un disco y ha roto relaciones con los circuitos más importantes del espectáculo de México y Estados Unidos. Ahora es un hombre endeudado.

Representó durante décadas lo que todos querían ser: el triunfador, el deseo de las mujeres más guapas, la mejor mesa en el restaurante, la suite más lujosa del hotel. Sonaba en los locales más exclusivos y en las barriadas. Había pocas cosas que unieran más en México que la perfección de su lado derecho, su traje impecable, su pelo alocado, su pecho bronceado, su manera de arrastrar la voz y marcar las uves.

Una joven estrella capaz de vender millones de discos en Estados Unidos cantando en español y de llenar el Madison Square Garden de Nueva York con solo 23 años.

Luis Miguel es ahora un hombre cansado, capaz de cantar solo 20 minutos en un concierto y huir; de cancelar el resto y dar explicaciones incoherentes. Un artista maduro que ya no se desabrocha el botón de la camisa hasta el ombligo.

Pudo vivir hasta hace dos años con la tranquilidad que le dejaron sus rentas. Plantaba a sus admiradores y seguían agotando las entradas, culpaba al clima para cancelar un concierto y los más aguerridos lo entendían sin pestañear. La fe ciega de sus feligreses parecía no tener límites.

Pero en 2015 se rompió. Y los errores que cometió en aquella fatídica temporada -cancelaciones de conciertos, de giras, incumplimiento de contratos- le han costado al artista las demandas millonarias que tiene que enfrentar ahora. La primera empezó con su ex mánager, William Brockhaus, un empresario texano a quien le pidió en 2011 que fuera su representante por la amistad que tenía con su esposa, Michelle Salom, descendiente de una familia de sirios con influencia en la localidad fronteriza de Ciudad Juárez y amiga de Luis Miguel desde la infancia.

Brockhaus creó una firma sólo para dedicarse a la representación del cantante mexicano, WB Music Management, y dirigió desde ahí sus negocios, finanzas y hasta sus giras hasta 2014.

En noviembre de 2015 Luis Miguel y Alejandro Fernández, dos ídolos de masas en México y Latinoamérica, se reunieron para acordar una gira conjunta. Era un hito histórico, la idea de que ambos se subieran a las tablas juntos entre abril y noviembre de 2016, con 50 eventos programados en México, Centroamérica y Estados Unidos.

Pero Luis Miguel exigió el pago anticipado de parte de las ganancias. Fernández le adelantó unos siete millones de dólares por una gira que nunca fue. Luis Miguel canceló todo lo acordado y se negó a devolver el dinero que le habían pagado. La guerra legal entre los dos grandes supone el conflicto artístico más relevante en décadas para la prensa rosa mexicana.

El último de los golpes que enfrenta Luis Miguel es una demanda de su propia discográfica, Warner Music, y asciende a 3,6 millones de dólares.

Son casi 13 millones de dólares los que enfrenta en deudas quien fuera uno de los reyes de la música latina.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS