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Los adolescentes viven en las fiestas la situación de corte con su familia

Las fiestas de Navidad y Año Nuevo tienen para los adolescentes significados y expectativas diferentes que para los adultos, en los que se juegan situaciones vinculadas a la familia, a la ruptura con los padres y a lo más esperado: encontrarse con sus amigos luego de las 12.

Lunes 22 de Diciembre de 2008

Las fiestas de Navidad y Año Nuevo tienen para los adolescentes significados y expectativas diferentes que para los adultos, en los que se juegan situaciones vinculadas a la familia, a la ruptura con los padres y a lo más esperado: encontrarse con sus amigos luego de las 12.

La psicoanalista y especialista en Adolescencia Rebeca Hilert aseguró que "uno de los problemas que traen los adolescentes al consultorio no es cómo la pasan sino con quién la pasan", en referencia a la fragmentación de la familia con las separaciones, divorcios y nuevas uniones.

En este sentido, la médica pediatra y psicoanalista Felisa Lambersky de Widder, advirtió que "los adolescentes se angustian ante conflictos entre los padres en relación a «dónde paso las fiestas»".

"Suelen tener sentimientos de culpa si uno de los padres queda solo y no pueden acompañarlo", dijo y caracterizó esta situación como "muy penosa para ellos".

Frente a estas ocasiones, precisó que "es conveniente evitarles la alternativa de ser ellos quienes elijan con qué progenitor estar". En este marco, Hilert caracterizó que "las fiestas, más que ser la reunión de la familia, es el momento en que el adolescente tiene la oportunidad de cortar con la familia; se van después de las 12 con sus amigos, y es ése el momento más esperado".

"Con los adolescentes la idea de familia unida se corta, hasta que se casan y tienen hijos", destacó.

Hilert hizo referencia a una gran diversidad de situaciones que transitan los adolescentes que van desde "los que se encierran, melancólicos, que cenan y después se aíslan porque están pasando un mal momento o no tienen con quien salir".

En este aspecto, la especialista precisó que "los chicos más alegres salen con sus amigos; y en el medio hay una gran variedad de situaciones".

Para Adriana Franco, psicóloga y docente de la Facultad de Psicología de la UBA, especializada en niños y adolescentes, si bien hay diferencias entre un púber y un adolescente y entre cada caso particular, "hay cuestiones recurrentes", dijo al referirse a los sectores medios, con los que trabaja.

En el caso de adolescentes que están en momentos de confrontar con los adultos significativos y con sus valores, advirtió que "es muy posible que si las fiestas son significativas para la familia, ellos planteen por ejemplo, que es recareta reunirse con familiares que no ven en todo el año o que no soportan".

En estos casos, añadió, "aceptan participar de la cena familiar con la promesa de irse apenas dan las 12", luego de encanutarse algunas bebidas de las reuniones familiares o de comprarlas para compartir con sus pares, "donde continúan tomándose todo". Lambersky de Widder señaló que los adolescentes siguen en general, si no hay graves conflictos, la tradición de los padres, y después del brindis parten con sus amigos. l (Télam)

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