Londres.- Un avión aterrizó hoy en Amsterdam, Holanda, en el primer vuelo comercial con biodiésel, considerado una alternativa más barata y menos contaminante que el combustible utilizado para la navegación aérea.
El Boeing 747 de Virgin Atlantic había partido sin pasajeros del aeropuerto londinenese de Heathrow, según consigna un despacho de la agencia italiana de noticias Ansa.
El combustible utilizado por la aeronave está compuesto de una mezcla de dos tipos de biodiésel, extraídos de la palma aceitera de babassú -origninaria de Brasil y empleada en las industrias cosmética y del hogar- y de coco.
A principios de este mes, Airbus utilizó un A380, el avión de pasajeros más grande del mundo, para testear otro combustible alternativo, una mezcla sintética de gas líquido.
Grupos ambientalistas y ecológicos indicaron que los biodiésel cultivados no son sustentables y llevan a una reducción de las tierras de cultivo.
El avión de Virgin tenía una de sus cuatro turbinas conectadas a un tanque independiente de biodiésel, pero como éste puede congelarse a elevada altitud, las restantes podían darle energía con combustible convencional en caso de presentarse problemas.
La tecnología es manufacturada por las compañías GE y Boeing, pero la compañía aérea indicó que en 10 años las aerolíneas podrán utilizar biocombustibles.
Kenneth Richter, de Amigos de la Tierra, dijo que estos vuelos “son una farsa” que eluden las verdaderas soluciones al calentamiento global porque, según las últimas investigaciones, “los biocombustibles reducen muy poco las emisiones” de dióxido de carbono (Co2).
También expuso su preocupación “por el impacto que pueda generar la producción a gran escala de estos combustibles en el medio ambiente y en los precios de los alimentos en el mundo”.
“Lo que tenemos que hacer es reducir la expansión exagerada de la aviación, que se ha vuelto la mayor fuente de gases del llamado efecto invernadero en Gran Bretaña y tenemos que frenar los subsidios a esa industria”, agregó.
Para Doug Parr, de Greenpeace, el vuelo con biocombustibles es “una pavada ecológica” y la única solución es realizar menos viajes aéreos. (Télam)































