Las personas que padecen el síndrome de las "piernas inquietas" (SPI) son dos veces más propensas a sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) o una enfermedad cardíaca. Quienes tienen los síntomas más severos corren mayor peligro aún, informaron investigadores estadounidenses.
"La relación entre ambas enfermedades era más fuerte en las personas que tenían manifestaciones del SPI al menos 16 veces al mes", indicó el doctor John Winkelman, investigador del sueño de la Escuela de Medicina de Harvard y del Brigham & Women’s Hospital en Boston.
"También había mayor riesgo entre las personas que decían que sus síntomas del SPI eran graves comparados con quienes presentaban manifestaciones menos molestas", agregó Winkelman, cuyo estudio fue publicado en la revista Neurology.
El síndrome de las piernas inquietas se caracteriza por una necesidad urgente e irresistible de mover las piernas, además de sensaciones de picazón y tironeo interno. Estos síntomas suelen empeorar en posiciones de reposo, lo que genera problemas para descansar y para dormir.
Entre un 5 y un 10 por ciento de los adultos padecen la condición y cerca de un 80 por ciento de ellos mueven sus piernas mientras duermen.
El equipo de científicos de Winkelman estudió a 3.433 hombres y mujeres que participaban en un análisis del sueño y tenían, en promedio, 68 años. De los participantes, casi el 7 por ciento de las mujeres y el 3 por ciento de los hombres tenían el síndrome, según los resultados de un cuestionario detallado.
Hallazgos. Los investigadores también indicaron que hallaron que las personas con SPI eran más de dos veces más propensas a padecer enfermedad cardíaca y ACV.
Esos resultados se mantuvieron después de considerar algunos factores, incluida la obesidad, la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo y los niveles de colesterol altos.
El estudio no mostró que el síndrome de las piernas inquietas provoque enfermedad cardíaca o ACV, pero Winkelman señaló que los movimientos periódicos de las piernas vinculados con la condición podrían contribuir con esas dolencias.
Por otra parte, también se señaló que la falta de sueño podría jugar un papel importante en la asociación entre el SPI y la enfermedad cardíaca, añadió el equipo de expertos.
La investigación, que logró confirmar los resultados de otros estudios menores, estuvo respaldada por el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos. (Reuters)