La ciudad se transforma en un caos cuando azotan las lluvias. Las últimas administraciones porteñas no lograron superar los problemas.

La ciudad se transforma en un caos cuando azotan las lluvias. Las últimas administraciones porteñas no lograron superar los problemas.
En marzo de 2004 la gestión de Aníbal Ibarra anunció que "la conclusión de la obra del canal aliviador del arroyo Vega provocará mejoras para zonas anegables, previéndose efectos positivos ya que aumentará el drenaje del arroyo en un 60%".
El trabajo era parte de un plan hidráulico diseñado en 1997 por la gestión de Fernando de la Rúa, que "produjo resultados exitosos, como la contención de las crecidas en La Boca y Barracas", se indicaba en esa época.
Buenos Aires está situada sobre 13 cuencas, con barrios enteros levantados en zonas que eran bañados, como en La Boca y Villa Crespo.
El funcionamiento hidráulico de la ciudad depende de aportes de cuencas de varios arroyos: cinco que desembocan en el río de la Plata (Maldonado, Vega, Ugarteche, Medrano y White) y otros que llegan al Riachuelo (Cildáñez, Elia, Erézcano y Ochoa).
Las obras siguieron realizándose durante anteriores gestiones, pero aún faltan terminar las del arroyo Maldonado.
Claro que los vecinos porteños también tienen parte de culpa: la basura arrojada en las calles o bien fuera del horario de recolección causa obstrucciones en los desagües y en los conductos aliviadores. l

Por Matías Petisce

