Investigadores del Instituto Neurológico de Barrow, en Phoenix, Arizona (EE.UU) descubrieron que la práctica del golf daña la espalda y "puede ser el motor de la degeneración lumbar temprana". Los autores señalan que "entre los golfistas profesionales y aficionados, los trastornos de la espalda siguen siendo la lesión más común, y comprenden el 55 y el 35 por ciento de las lesiones en estos grupos, respectivamente". También subrayan que los golfistas profesionales modernos están experimentando problemas de espalda en edades mucho más jóvenes que la población general. Para explicar esto, se centran en cómo el swing de golf de los profesionales actuales, como Tiger Woods, se diferencia del empleado por las leyendas del golf Jack Nicklaus y Ben Hogan.


























