Los relatos de las víctimas son terribles y los descubrimientos horrendos, y pese a ello parece que la búsqueda de justicia en el escándalo de los abusos a niños en un asilo de Jersey podría desvanecerse en una cultura del silencio, tradicionalmente asociada a la idílica isla del canal de la Mancha.
Tras meses de recuperar dientes de leche y huesos de habitaciones que habían sido cerradas con muros en el antiguo asilo de Haut de La Garenne, el policía encargado de las investigaciones admitió ayer que es muy difícil que se puedan presentar acusaciones por asesinato.
"Estoy decepcionado pero me consuelo diciéndome que hice todo lo que pude, mi equipo ha sido absolutamente magnífico", aseguró Lenny Harper, cuyas detalladas inspecciones y cándidas declaraciones han causado irritación entre las autoridades de la isla.—
Bloqueo oficial. Harper, quien está a punto de retirarse, dejó entrever que su trabajo fue bloqueado por los funcionarios locales, que no quieren ver arruinada la reputación de la isla, y declaró haber recibido amenazas de incendio contra su casa y su coche.
"La gente me llamaba mentiroso, e incluso alguien envió una carta a los periódicos en la que se decía que yo había abusado de niños", declaró en una reciente entrevista.
Originario de Irlanda del Norte, Harper dijo haberse sentido rechazado por ser "de fuera" y ridiculizado y atacado por meterse en los asuntos de la isla.
"No importa cuánto nos ataquen ciertos políticos de Jersey, es un hecho que hemos encontrado los restos de cinco niños", afirmó ayer confirmando una vez más la animosidad.
La amargura de Harper es compartida por un ex ministro de Salud de la isla, Stuart Syvret, quien fue echado a principios de 2007 tras anunciar que "había comenzado a descubrir acusaciones de abusos de niños en Jersey de hace medio siglo", que ponían de manifiesto "la cultura del descuido, abandono y desprecio de los niños".
Syvret, que comparó la conducta del gobierno local con la de "un Estado de partido único", fue acusado de querer sacar "rédito político" de un escándalo local y de "dañar la reputación" de Jersey.
"Sabemos que hubo abusos históricos. Las autoridades tienen que recordar a las víctimas y no pensar en cómo puede salir mejor parada Jersey", aseguró Montford Tadier, portavoz de un grupo de víctimas. "Pero no tengo ninguna confianza en que lo hagan. Porque se vería afectada su imagen. Jersey es un centro financiero internacional, tienen que mostrar que son capaces de gobernar su propia isla".