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Greenpeace pidió por la ley de bosques con una pancarta en el Tren de las Nubes

Con un cartel gigante colocado en el emblemático viaducto La Polvorilla, el punto más alto del recorrido que realiza el Tren a las Nubes, Greenpeace  alertó hoy sobre la demora en la aplicación de la ley de bosques.

Domingo 12 de Octubre de 2008

Buenos Aires.- Con un cartel gigante colocado en el emblemático viaducto La Polvorilla, el punto más alto del recorrido que realiza el Tren a las Nubes, Greenpeace alertó hoy sobre la demora en la aplicación de la ley de bosques.

Un grupo de activistas de Greenpeace entrenados en técnicas de escalada desplegaron esta mañana, a 4.200 metros de altura, una enorme pancarta con un dibujo que simboliza la detención de las topadoras.

“Elegimos este lugar, que representa una de las postales turísticas de Salta y de la Argentina, para alertar sobre la continuidad de los desmontes que destruyen nuestros últimos bosques y ponen en riesgo la supervivencia de comunidades indígenas y campesinas”, dijo Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina.

La reglamentación de la ley nacional 26.331 de presupuestos mínimos para la protección ambiental de los bosques nativos (llamada ley de bosques) fue realizada por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y girada a principios de julio al Poder Ejecutivo.

“El año pasado la demora en la sanción de la ley de bosques facilitó que se aprobaran especulativamente muchos desmontes, para evitar la moratoria que dicta la norma. Ya tenemos la ley, pero la falta de reglamentación y la ausencia de presupuesto para el fondo para la conservación de los bosques debilitará su plena aplicación y generará muchos desmontes más”, señaló Giardini.

Según la organización ambientalista, la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la provincia de Salta autorizó durante 2007, en plena discusión parlamentaria por la ley de bosques, el desmonte de más de 400.000 hectáreas de bosques  nativos, cinco veces más que lo autorizado en 2006, cifra que supera ampliamente el promedio de deforestación anual de todo el  país.

“Varios de estos permisos de desmonte fueron impugnados por organizaciones sociales ya que afectan seriamente a varias  comunidades indígenas que dependen de los bosques para su subsistencia”, afirmó Greenpeace a través de un comunicado.  (Télam)

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