La filtración de grabaciones en las que el cardenal de Bélgica, Godfried Danneels, insta a una víctima a no revelar que sufrió abusos sexuales por parte de un obispo sacudió de nuevo a la Iglesia Católica romana, al ser uno de los archivos más dañinos para el clero en el escándalo.
Las grabaciones, realizadas en secreto por la víctima y publicadas anteayer en dos diarios belgas, muestran al ex prelado de Bélgica exhortándolo a aceptar una disculpa privada o esperar un año hasta que el obispo se retire antes de hacer público su caso.
Su reunión tuvo lugar el 8 de abril, en un momento en que el Vaticano era criticado por encubrir casos similares de abusos por parte de sacerdotes en otros países y en medio de fuertes denuncias que dominaban las noticias en varios Estados europeos.
El portavoz de la Iglesia belga Jurgen Mettepenningen confirmó que las transcripciones en los diarios flamencos De Standaard y Het Nieuwsblad eran genuinas. “De todo lo que dice, es claro que su único intento es evitar que el caso se hiciera público tantos años después de los hechos. Es contención, nada más”, escribió De Standaard en un comentario, acusando a Danneels de falta de compasión. El año pasado, la Iglesia Católica se vio afectada por dos detallados reportes gubernamentales sobre abuso sexual en Irlanda y olas de acusaciones en Alemania, Suiza, Austria, Bélgica y los Países Bajos. Cinco obispos renunciaron debido a los escándalos.
Documentos legales y de la Iglesia publicados en EEUU esta primavera boreal mostraron cómo obispos estadounidenses y el Vaticano lidiaron con sacerdotes abusadores sin informar a la policía de sus delitos. Las cintas belgas destacan un inusual registro literal sobre la forma en que un prelado intenta persuadir a la víctima, un sobrino de 42 años de Vangheluwe, para que guarde silencio. (Reuters)






























