La policía palestina encontró ayer a dos hermanos, una mujer y un hombre de unos 30 años, psíquicamente discapacitados cuyo padre los había obligado a vivir la mayor parte de los últimos 20 años en el sótano de su casa.

La policía palestina encontró ayer a dos hermanos, una mujer y un hombre de unos 30 años, psíquicamente discapacitados cuyo padre los había obligado a vivir la mayor parte de los últimos 20 años en el sótano de su casa.
La mujer, Nawal al Masalmeh, y su hermano, Bassam, que sufre una discapacidad similar, fueron encontrados en un sótano sin luz ni ventilación por la policía, durante una redada cuyo objetivo eran varias personas sospechosas de tráfico de armas y drogas en la aldea de Beit Awa, cerca de la ciudad de Hebrón (Cisjordania).
El suceso ha puesto de manifiesto las deficiencias en la atención a los enfermos mentales en el territorio palestino.
La organización de salud mental que ha ofrecido ayer refugio a Nawal declaró que los dos hermanos, ambos de más de treinta años, estuvieron bajo su cuidado durante dos meses en 2001, pero tuvieron que ser enviados a casa de su padre porque el personal del centro no podía encargarse de ellos.
El padre, Ibrahim al Masalmeh, de 63 años, negó cualquier maltrato y aseguró que mantenía a sus hijos encerrados bajo tierra para salvarlos del acoso y el abuso a los que les podría someter la gente en la aldea.
Los policías palestinos explicaron ayer que Masalmeh les confesó que escondió a sus hijos en el sótano porque se avergonzaba de ellos y no quería que la gente se riera de él.
La madre de los dos hermanos discapacitados murió hace años y Masalmeh volvió a casarse.
Tiene dos hijos de su segundo matrimonio.



Por Mila Kobryn