Después de un año y seis meses de la muerte de Nora Dalmasso, el viudo Marcelo Macarrón ya encontró
un nuevo amor. Y, aunque la reciente pareja se rehuse a dar entrevistas, todo Río Cuarto habla de
ellos.
La nueva novia se llama María Pía Cardoso, de 35 años. Es abogada y vive sola en un
departamento en la calle Alvear, en el centro de la ciudad corbobesa de Río Cuarto. Tiene tres
hijos adolescentes de 17, 14 y 10 años que viven con el ex marido, el abogado Duillo Daniele.
Se la conoce como una mujer muy extrovertida y sensual, y llama mucho la atención el gran
parecido que tiene con Norita, aunque un poco más joven.
Pero esto no es todo. Desde hace un tiempo, corre el rumor de que se habrían casado en Punta
del Este este verano, cuando se fueron de vacaciones juntos. Sin embargo, el ex marido de Cardoso
dijo a la revista Para Ti que aun están esperando la firma de la jueza para legalizar el divorcio.
Pero esta no es la primera vez que se habla de Cardoso en los medios locales. Hace poco,
estuvo involucrada en un escándalo de evasión impositiva en el área de saneamiento de la
Municipalidad.
Allí se utilizaba a personas de bajo recurso para que, a cambio de una jubilación de 150
pesos , se inscribieran como acopiadores de granos y cobraran cheques de 40 mil pesos.
Durante la investigación, se le encontró en su poder documentación relacionado con el hecho
por lo que Cardoso fue removida de su cargo. Ahora la investigación está en manos de la AFIP que
demostrará si hubo evasión.
Nora Dalmasso, de 51 años de edad, quien estaba casada con el reputado médico de Río Cuarto
Marcelo Macarrón, fue hallada asesinada en noviembre de 2006 en uno de los dormitorios de la
residencia que habitaba en el distinguido barrio privado Villa Golf Club, de esta ciudad cordobesa.
Estaba semidesnuda. Murió ahorcada con el cinto de una bata que tenía alrededor de su cuello,
dando dos vueltas y ajustada con tres nudos. Trascendió que los forenses tendrían algún indicio de
que la mujer intentó sacarse la prenda que la asfixiaba.
El relevamiento hecho en la residencia no arrojó indicios de que pudiera haberse tratado de
un robo seguido de un ataque. No se advertía la falta de ningún objeto de valor y estaba todo en
orden. No se habría ejercido violencia en ninguna puerta ni ventana, de lo cual se infiere que la
víctima conocía a su asesino o acompañante. Por otra parte, la muerta no había sido golpeada.
El esposo se encontraba en Punta del Este, donde participaba de un torneo de golf. También
los hijos del matrimonio estaban ausentes: un varón, de 18 años, que estudia en Córdoba, y una
hija, de 16, que está en los Estados Unidos.
Villa Golf es un barrio cerrado que cuenta con servicio de seguridad y cámaras que registran
los movimientos: por consiguiente, los ingresos y egresos son -o deberían estar- registrados.
Por ahora, la Justicia imputó en la causa a Facundo Macarrón, hijo de la víctima, y
Gastón Zárate, un pintor que había trabajado en la casa, con hipótesis disímiles.
Los últimos pequeños pasos de la investigación parecen destinados a "cerrar el círculo" sobre
el hijo. Se supo, por ejemplo, que como la principal prueba es el haplotipo Y de sangre Macarrón,
único rastro masculino hallado en partes íntimas de la mujer, se volvieron a repasar aspectos de la
estadía del viudo, Marcelo Macarrón, en Punta del Este, que dijo haber ganado allí un torneo de
golf el día del asesinato.
Desde un primer momento la Policía se llevó por comentario de las amigas de Nora sobre
supuestos "jueguitos sexuales" y mensajes telefónicos que la mujer mantenía con supuestos amantes,
y así se inclinó por el crimen pasional. Pero luego se abrieron otras hipótesis.



































