Líderes de la industria de embarcaciones sumergibles habían advertido sobre posibles problemas “catastróficos” con el diseño del aparato Titan, que albergaba a cinco pasajeros apretados sin asientos.

"Las comunicaciones se interrumpieron y el submarino nunca encontró las ruinas del Titanic”, recordó el periodista.
Líderes de la industria de embarcaciones sumergibles habían advertido sobre posibles problemas “catastróficos” con el diseño del aparato Titan, que albergaba a cinco pasajeros apretados sin asientos.
También les preocupaba que OceanGate no hubiera seguido los procedimientos de certificación adecuados de seguridad.
En realidad, el sumergible ya había tenido problemas y se había perdido en el lecho marino a lo largo de las varias misiones que completó en años recientes.
Según OceanGate, 28 personas lograron visitar el lugar del naufragio del Titanic en 2022.
El periodista de la CBS David Pogue, una de esas personas que hizo la travesía el año pasado, en los últimos días había lanzado una advertencia afirmando que la nave se perdió durante unas horas.
“No hay GPS bajo el agua, por lo que se supone que el barco de superficie debe guiar al submarino al naufragio mediante el envío de mensajes de texto”, dijo a la cadena CBS.
“En esta inmersión las comunicaciones de alguna manera se interrumpieron. El submarino nunca encontró las ruinas del Titanic”, indicó.
Ex columnista de tecnología de The New York Times, Pogue contó también que el papeleo que tuvo que firmar antes de subir a bordo advertía que el Titan era un “buque experimental” que no había sido “aprobado o certificado por ningún organismo regulador, y podría resultar en lesiones físicas, trauma emocional o muerte”.
La propia empresa dueña del Titán, OceanGate, informó que el sumergible tuvo un problema con la batería en su primera inmersión en 2021 y tuvo que conectarse manualmente a la plataforma elevadora, según un expediente judicial de noviembre.
“En alta mar, el sumergible sufrió daños modestos en sus componentes externos y OceanGate decidió cancelar la segunda misión para reparaciones y mejoras operativas”, indica el documento. Sin embargo, las misiones continuaron.
Este año, OceanGate tenía planeado comenzar con las expediciones en mayo y terminarlas a fines de junio, según documentos presentados por la empresa en un tribunal de Virginia, Estados Unidos, encargado de tratar con los temas del Titanic.
Ante ese tribunal, la empresa aseguró que el Titán era un sumergible seguro.
El Titan está hecho de “titanio y fibra de carbono enrollada en filamentos” e hizo demostraciones que “soporta las enormes presiones de las profundidades del océano”, afirmó OceanGate en su descargo.
OceanGate le dijo a la corte que el visor de Titán es “el más grande de cualquier sumergible de buceo profundo” y que su tecnología proporciona una “vista inigualable” de las profundidades del océano.
En una presentación judicial de mayo de 2021, OceanGate agregó que el Titán tenía una “característica de seguridad incomparable” que evalúa la integridad del casco en cada inmersión.
En el momento de la presentación, Titan se había sometido a más de 50 inmersiones de prueba, incluso a la profundidad equivalente al Titanic, en aguas profundas frente a las Bahamas y en una cámara de presión, dijo la compañía.
Sin embargo, la descripción no convenció a expertos ni adentro ni afuera de la propia empresa. Y advirtieron sobre riesgos catastróficos.
Años antes de que la nave desapareciera el domingo pasado, la empresa tuvo que hacer frente a varias advertencias.
Ya en enero de 2018, los expertos de dentro y fuera de la empresa empezaban a dar la voz de alarma, según publicó The New York Times.
El director de operaciones marítimas de OceanGate, David Lochridge, acabó elaborando un documento mordaz en el que afirmaba que la embarcación necesitaba más pruebas y subrayaba “los peligros potenciales para los pasajeros del Titán a medida que el sumergible alcanzaba profundidades extremas”.
Posteriormente a eso, Lochbridge fue despedido.
El director de la empresa Stockton Rush, que cobraba 250 mil dólares a cada “turista”, actuaba como piloto cuando desapareció el domingo.
Rush ha sido criticado por los expertos por su negativa a que el Titan fuera inspeccionado y certificado. También fue demandado por una pareja de Florida que había pagado 105 mil dólares cada uno para ver el Titanic, en 2018, pero la expedición fue postergada. La causa permanece en un limbo.

