El juez federal Juan Manuel Yalj ratificó ayer, tras la reconstrucción del hecho que se realizó en el lugar de los hechos, que para él las causas del choque de trenes ocurrido el pasado miércoles en San Miguel fueron originadas por “errores humanos” y “negligencia grave” de los maquinistas. El siniestro dejó cuatro muertos y 116 heridos.
La recreación del accidente en el que un tren de la empresa Ferrobaires embistió de atrás a otra formación de la línea San Martín gestionada por Ugofe, que estaba detenido a unas siete cuadras de la estación de San Miguel, permitió analizar la condiciones de señalización, velocidad y posibilidades de freno del tren que colisionó.
“La conclusión a priori que saco es que se mantiene el primer criterio que tuvimos de imputar a los maquinistas y continuar con la misma carátula” de homicidio culposo, precisó el juez, al concluir la reconstrucción.
En este sentido, destacó que “estamos confirmando nuestra hipótesis de negligencia grave”, y agregó que “después se pueden sumar otros errores pero el hecho concreto es que fue un error humano”.
El magistrado enfatizó que “si las señales hubiesen sido respetadas y funcionaban como las vimos funcionar hoy, el accidente no se hubiese producido jamás”.
A raíz del accidente, los dos maquinistas del tren de Ferrobaires, Sergio Balbi y Pablo Raviola, fueron detenidos ese mismo día acusados de homicidio culposo, y anteayer quedaron en libertad tras nueve horas de indagatoria.
En la reconstrucción participó una primera formación, de la línea San Martín, que arribó pasadas las 12 al lugar del accidente y se detuvo del mismo modo que lo había hecho el miércoles pasado a las 18.45 el tren atestado de pasajeros.
Poco después se acercó lentamente otro tren, de Ferrobaires, que repetía el recorrido de la formación que provocó el accidente, en el cual iban el juez, los peritos, los dos maquinistas imputados y funcionarios.
Tras el peritaje, el magistrado precisó que “las señales funcionaron correctamente”, y aclaró que “observamos lo que vimos el día del siniestro, la luz de la estación Muñiz, que es la anterior a San Miguel, estaba en amarillo y las dos luces siguientes en rojo, ya que había adelante un tren detenido”.
Yalj explicó que según el protocolo, cuando hay un tren detenido, una de las señales está en amarillo y dos en rojo.
El tren en el que viajaban el juez y los peritos avanzaba a paso de hombre para marcar el momento en que se viera la cola del tren detenido, al que detectaron rápidamente “porque estábamos muy atentos, pero ningún conductor lo ve tan inmediatamente”, aclaró el magistrado.
Precisó que más adelante, al pasar por un túnel a unos 200 metros de donde fue el accidente uno de los maquinistas imputados, Raviola dijo que en ese lugar vio el tren. “Fue cuando empezamos a ver nítidamente la cola del tren”, explicó.
“A esa altura era muy difícil detener al tren”, acotó el juez federal de San Martín.
Por otra parte, el juez señaló que la velocidad a la que iba el tren no se pudo precisar, aunque los maquinistas dijeron que circulaban a 40 o 45 kilómetros por hora.
Expresó asimismo que la locomotora no estaba en óptimas condiciones porque todas las palancas de freno no estaban funcionando.
“Al no funcionar la palanca de emergencia, que estaba al lado del acompañante, que es el primero que ve el tren parado, todo hace pensar que ahí se perdieron algunos segundos hasta que reaccionó el maquinista”, expresó. l (Télam)
































