Un avión de pasajeros chino se estrelló este lunes en la provincia sureña de Guangxi con 132 personas a bordo. Un impresionante video en el que se observa cómo el avión cae en 90º hacia el suelo recorrió rápidamente el mundo. No hubo sobrevivientes, y el acceso al lugar del accidente resulta difícil, por tratarse de una zona montañosa y carente de electricidad. El avión accidentado es un Boeing 737, el segundo modelo más usado en el planeta luego del Airbus 320. Boeing tuvo graves problemas antes con otro modelo del 737, el Max, que fue obligado a sacar de servicio luego de dos accidentes fatales en octubre de 2018 y marzo de 2019.
El avión accidentado ahora viajaba de Kunming, en la provincia occidental de Yunnan, al centro industrial de Guangzhou, junto a la costa oriental. El diario estatal People’s Daily indicó que 117 rescatistas habían llegado al lugar. El departamento de bomberos de Guangxi coordinaba un equipo de 650 personas que se dirigían hacia allí desde tres direcciones.
La Administración de Aviación Civil dijo haber enviado un equipo de especialistas y el servicio de bomberos de Guangxi indicó que trabajaba para controlar un incendio en la montaña provocado por el choque. Imágenes de satélite de la NASA mostraban un enorme incendio justo en la zona donde se había estrellado el avión.
China Eastern, con sede en Shanghai, es una de las tres grandes aerolíneas de China y vuela a 248 destinos con rutas nacionales e internacionales. El vuelo 5735 de China Eastern viajaba a unos 30.000 pies (unos 9000 metros) de altitud cuando de pronto, justo después de las 0620 GMT, el avión empezó a descender con rapidez a su velocidad de crucero de 455 nudos (842 kilómetros por hora), según datos de la web de rastreo de vuelos FlightRadar24.com. Los datos sugerían que el avión se había estrellado en minuto y medio desde que surgió algún incidente. El avión dejó de transmitir datos justo al suroeste de la ciudad china de Wuzhou.
Boeing entregó la aeronave a China Eastern en junio de 2015. Llevaba seis años en servicio. El Boeing 737 bimotor es uno de los aviones más populares del mundo para trayectos de corta y media distancia.
China Eastern opera varias versiones de la popular aeronave, incluidas las 737-800 y el 737 Max. La versión 737 Max estuvo dos años en tierra tras dos accidentes letales en 2018 y 2019. El regulador chino de aviación dio luz verde al modelo para volver a operar a finales del año pasado, el último gran mercado del mundo que reanudaba sus servicios con este modelo. El último siniestro mortal de un avión civil en China fue en 2010.
Hay 4.502 aviones Boeing 737-800 en servicio en todo el mundo, según la empresa de análisis de aviación Cirium, lo que lo convierte en el Boeing más común en la actualidad. Es el modelo de avión más común en Estados Unidos, donde hay 795 en servicio, así como en China, que tiene 1.177 en servicio. Y es el segundo avión más utilizado en todo el mundo, sólo por detrás del A320 fabricado por Airbus.
El 737-800 es un modelo que está siendo sustituido por el 737 Max. Boeing comenzó las entregas del 737-800 en 1997. Las últimas entregas fueron dos aeronaves a China Eastern en enero de 2020. El Boeing 737-800 forma parte de una clase de aviones Boeing conocida como 737-NG. Los aviones de la “Nueva Generación” han tenido problemas de seguridad citados por los reguladores estadounidenses, aunque ninguno de ellos llegó al nivel de requerir que los aviones se quedaran en tierra, como sí ocurrió con el Max.
El accidente más mortífero en el que se vio implicado un Boeing 737-800 se produjo en enero de 2020, cuando la Guardia Revolucionaria de Irán derribó un vuelo de Ukraine International Airlines, matando a las 176 personas que iban a bordo. No se trató de una falla, como es obvio, sino del derribo por un misil.
En el terreno de los accidentes propiamente dichos, el 737-800 o sus “hermanos” cercanos tuvieron accidentes no catastróficos. En 2018 murió un pasajero en un Boeing 737-700, avión de la familia Next Generation. En este accidente, un aspa del motor de un vuelo de Southwest Airlines de EEUU se rompió y provocó que parte de la cubierta del motor golpeara el lateral del avión. Rompió una de las ventanillas y la cabina se despresurizó rápidamente. La tripulación pudo aterrizar el avión, pero una mujer sentada junto a la ventanilla murió.
En 2019, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de EEUU recomendó a Boeing que rediseñara parte de las cubiertas de los motores del avión para evitar que salieran disparadas hacia el avión en caso de un mal funcionamiento similar. Boeing accedió a realizar el cambio.
En algunos de los aviones más antiguos, se descubrió que una pieza utilizada para mantener las alas en su sitio presentaba grietas. Esas grietas dejaron en tierra temporalmente a un puñado de los 737 NG. Otros accidentes mortales del 737-800 se produjeron cuando los aviones aterrizaban con mal tiempo y se salían de la pista o patinaban, pero en estos casos el factor climático fue el decisivo.