El gobierno de Estados Unidos decidió abrir una investigación penal contra la compañía petrolera británica British Petroleum (BP) por el vertido en el golfo de México. Así lo anunció ayer el fiscal de Justicia, Eric Holder, tras mantener una reunión con los fiscales generales de los estados afectados.
“Examinaremos muy de cerca las acciones de los responsables, y si encontramos envidencia de conducta ilegal, responderemos con toda la fuerza”, anunció Holder a su paso por Nueva Orleans.
“Seremos meticulosos, exhaustivos y enérgicos” en la investigación, aseguró Holder, quien informó que la investigación comenzó “hace unas semanas” pero declinó decir qué tipos de cargos podrían presentarse.
Horas antes, el presidente Barack Obama lanzó la advertencia más dura contra BP hasta la fecha: “Si se demuestra que nuestras leyes se violaron, prometo solemnemente hacer comparecer a los responsables ante la Justicia, en el nombre de las víctimas de esta catástrofe y de los habitantes de la región del golfo”.
La decisión de abrir una investigación penal supone un golpe de timón en la política seguida hasta ahora por la administración Obama, que ha colaborado estrechamente con BP en la operación de respuesta a través de la Guardia Costera y de la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA).

































