Benedicto XVI y George W. Bush, dos de los hombres más poderosos de la Tierra, exhiben diferencias teológicas, pero tienen más puntos en común que desacuerdos ideológicos.

Benedicto XVI y George W. Bush, dos de los hombres más poderosos de la Tierra, exhiben diferencias teológicas, pero tienen más puntos en común que desacuerdos ideológicos.
Se encontrarán unos 45 minutos en una histórica reunión en la Casa Blanca con una agenda que va desde Irak hasta los abusos sexuales cometidos por curas de EEUU.
El encuentro será un hito porque es la primera vez que un Papa es recibido en la Casa Blanca oficialmente. Washington y el Vaticano no establecieron relaciones diplomáticas formales hasta 1984.
"El momento clave llegará cuando Bush y el Papa se encuentren en privado en el Salón Oval. "Ambos tienen una relación basada en la confianza y son capaces de tener conversaciones francas", aseguró ayer la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.
En su encuentro en Roma en 2007 hablaron de Irak, de la libertad religiosa en China, de Cercano Oriente y de los esfuerzos para combatir el sida en Africa. Varios de esos asuntos volverán a salir en la conversación. Entre los que ya originaron roces entre Washington y el Vaticano se destaca el de Irak. Juan Pablo II se opuso a la invasión cuando aún sólo resonaban tambores de guerra, en enero de 2003.
Sólo unos meses después, el entonces cardenal Ratzinger lanzó su más fuerte discurso contra el conflicto: "No hubo suficientes razones para lanzar una guerra contra Irak". Además, insinuó la necesidad de cambiar el catecismo para eliminar las "guerras justas".
Como Papa, Benedicto XVI adoptó un tono menos político que su antecesor polaco, y redujo el tono de sus palabras sobre la contienda bélica, pero no el trasfondo: "Es necesaria la paz en Irak", indicó.
Bush no desea que la visita sea un hecho político: "Viene como un hombre de fe", dijo el presidente en una entrevista.
Defensa de los valores.Pese a ser protestante metodista, Bush considera que la Iglesia es "una roca" en defensa de los valores creados por la religión en el mundo. Admira la férrea defensa de Benedicto XVI de que "existen el bien y el mal en la vida, que el relativismo moral tiene el peligro de menoscabar la capacidad de tener sociedades llenas de esperanza y libertad".


