El Papa Benedicto XVI dijo ayer en Australia ante una enorme multitud de jóvenes que estaban heredando un planeta cuyos recursos han sido maltratados y derrochados para satisfacer un consumo insaciable.

El Papa Benedicto XVI dijo ayer en Australia ante una enorme multitud de jóvenes que estaban heredando un planeta cuyos recursos han sido maltratados y derrochados para satisfacer un consumo insaciable.
Su más reciente llamado a salvar el planeta para generaciones futuras fue realizado en un discurso a unos 150.000 jóvenes en Sydney, luego de que viajara por el puerto de la ciudad parado en la cubierta de un ferry blanco mientras decenas de botes hacían sonar sus bocinas.
"En forma reacia llegamos a reconocer que también hay cicatrices que marcan la superficie de nuestra tierra; la erosión, la deforestación, el derroche de los recursos minerales y los océanos del mundo para satisfacer un consumo insaciable", dijo a la multitud que lo vitoreaba.
El Sumo Pontífice de 81 años apareció en buena forma y comenzó ayer la parte oficial de su viaje luego de tres días de descanso. Conversó con gente joven en el ferry y se bajó ágilmente para recibir un abrazo de un aborigen en el muelle.
Dijo a los jóvenes, algunos llegados desde islas amenazadas por los crecientes niveles del mar, o de naciones afectadas por la sequía (como Australia), que proteger el medio ambiente era "de importancia vital para la humanidad".
El Papa recordó cómo durante su largo vuelo desde Roma el fin de semana pasado se maravilló con el brillo del Mediterráneo, la grandeza del desierto del norte de Africa, la exuberancia de los bosques de Asia y la inmensidad del océano Pacífico.
"Es como si uno diera una breve mirada a la historia de la Creación en el Génesis: luz y oscuridad, el Sol y la Luna, las aguas, la tierra y las criaturas vivientes", dijo.
En un discurso de bienvenida al primer ministro Kevin Rudd, ayer por la mañana, el Santo Padre dijo: "Es apropiado reflexionar sobre el tipo de mundo que estamos entregando a las generaciones futuras".
Australia enfrenta la peor sequía en 100 años y está luchando por salvar su sistema fluvial que sirve a su región productora de alimentos.

