Información Gral

Descubren bacterias que viven sin luz ni oxígeno bajo el hielo antártico

Un insólito ecosistema donde viven bacterias pese a no haber oxígeno, en completa oscuridad, a 10 grados bajo cero y en un medio acuoso con cuatro veces mayor salinidad que la del mar, ha sido descubierto en un lago subterráneo bajo un glaciar, en la Antártida. Este impoluto hábitat funciona como un perfecto mecanismo biológico desde hace nada menos que entre...

Viernes 17 de Abril de 2009

Un insólito ecosistema donde viven bacterias pese a no haber oxígeno, en completa oscuridad, a 10 grados bajo cero y en un medio acuoso con cuatro veces mayor salinidad que la del mar, ha sido descubierto en un lago subterráneo bajo un glaciar, en la Antártida. Este impoluto hábitat funciona como un perfecto mecanismo biológico desde hace nada menos que entre 1,5 y cuatro millones de años.

Investigadores de las universidades de Harvard y Cambridge publicaron ayer en Science su hallazgo. El lugar, denominado Cataratas de Sangre por el agua de alta coloración roja procedente de la oxidación que fluye por debajo del glaciar, ya había llamado la atención de los primeros exploradores antárticos en 1911, el año que se descubrió el Polo Sur. Ellos lo atribuyeron a unas algas rojas que suponían debían vivir bajo el hielo.

Pero una casualidad ha permitido descubrir el porqué de ese llamativo color rojo sobre el manto blanco del hielo. Mientras una investigadora permanecía junto al lugar justo el día oportuno, hubo un flujo de la salmuera subglacial recién filtrada que permitió tomar las primeras muestras y realizar los análisis que habían estado intentando durante años.

El primer resultado del laboratorio asombró a los científicos: el agua no contenía oxígeno. Además, era rica en sulfuro, propio de los ambientes marinos y con una concentración salina cuatro veces mayor que la de los océanos.

Eso dio pistas sobre su origen oceánico y la edad: entre 1,4 y cuatro millones de años, cuando gran parte de la Tierra estaba cubierta de hielo y el agua marina quedó atrapada bajo los glaciares en un lago de unos cuatro kilómetros de largo por 400 metros de ancho, que no está congelado debido a su elevada salinidad.

Pero lo realmente sorprendente es que los microbios que vivían entonces han seguido reproduciéndose y es el hogar de esos seres que han vivido ahí durante millones de años, aportando un ejemplo único de cómo un sistema microbiano puede sobrevivir durante un periodo prolongado sin fotosíntesis o nutrientes de una fuente externa.

Un secreto del glaciar. Jill A. Micucki y su equipo de investigación afirman que el lago de origen marino situado en el Valle Seco de McMurdo, al este de la Antártida, bajo un glaciar de 1,5 kilómetro de espesor es anóxica, extremadamente salina, y repleta de hierro.

También contiene sulfato, una fuente de energía común para microbios, pero curiosamente poco del sulfuro que generalmente se esperaría si los microbios estuvieran metabolizando el sulfato mediante su reducción a sulfuro.

Basándose en los isótopos de oxígeno en el sulfato y la evidencia de una enzima llamada adenosina 5 fosfosulfatoreductasa, los científicos concluyen que los microbios están de hecho reduciendo el sulfato pero que lo están haciendo a través de un metabolismo hierro-sulfuro interconectado, el cual utiliza hierro de la base de sustrato rocoso del lago.

Los descubridores del nuevo hábitat proponen que sistemas microbianos similares pueden haber existido durante los episodios de la llamada Tierra Bola de Nieve, cuando el planeta podría haber estado cubierto casi por completo de hielo. l (DPA)

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS