El flamante Nobel de literatura, Mario Vargas Llosa, sigue cosechando el explosivo beneplácito mundial por el galardón que le otorgó la Academia de Suecia y lo obligó a seguir recordando pasajes de su niñez, su formación, sus primeros escritos y sus escarceos políticos. Y en tales trajines, le preguntó a su agente literaria Carmen Balcells, en medio de que una conversación radiofónica “¿Cómo has hecho para que me den el Nobel?”
Vargas Llosa y Balcells, la mítica agente de los escritores del boom de la literatura latinoamericana, se comunicaron ayer por teléfono a través de la emisora Radio Programas del Perú.
La emisora preparó un diálogo especial entre amigos peruanos del escritor, al que se sumó Balcells por teléfono.
En el diálogo, lleno de anécdotas y recuerdos sobre el autor de “La ciudad y los perros”, participaron los críticos literarios Abelardo Oquendo y Ricardo González-Vigil, el autor y director teatral Alonso Alegría y el escritor y político Alfredo Barrenechea.
Cuando los participantes dialogaban sobre la vida y obra del flamante Nobel, se sumó Vargas Llosa por teléfono, quien relató los múltiples trabajos “alimenticios” que tuvo que ejercer en el inicio de su carrera, entre ellos el de censar lápidas en el cementerio General de Lima.
Fue en ese momento cuando se estableció el diálogo con Balcells, a quien Vargas Llosa, lleno de emoción y alegría, le pregunto: “¿Cómo has hecho para que me den el Nobel?”.
“Yo tenía mucha fe en tus poderes, pero realmente que hayas logrado corromper a la Academia Sueca”, le dijo el célebre escritor ante las risas de los participantes.
Vargas Llosa confesó que, a partir del Nobel, su vida “se ha convertido en un loquerío frenético” y contó que Balcells le ha enviado arreglos florales “de una exageración hispánica”, porque no caben en su departamento en Nueva York.
Reveló, además, que acaba de recibir una carta de la Academia Sueca que le indica que antes de recibir el premio, en diciembre próximo, deberá permanecer durante una semana “con trabajo incesante”. “Te dan el Nobel, pero durante la semana te exprimen como a un limón”, aseguró.
Vargas Llosa también recordó que hace años Balcells visitó Perú y viajaron juntos al Cuzco y a Machu Picchu, y también vieron la versión teatral que hizo Alonso Alegría de la novela breve “Los cachorros”.
Balcells, a su turno, le dijo al escritor que “lo terrible de la vida es la fama, pero la maravilla es la gloria” y que “los amigos los tienes con premio y sin premio, no hay la menor duda”. “Estoy recibiendo flores como si me hubieran dado el premio a mi”, confesó emocionada para luego decir que ella también le ha enviado flores a la Academia Sueca.
La agente literaria le aseguró al autor de “La ciudad y los perros” que todos los trabajos que ha hecho en su vida, “incluidos los alimentarios, son muchísimo más fáciles que la semana del Nobel, que va a ser espantosa”. l
































