Mientras varios países siguen mostrando altos índices de nuevos contagios de coronavirus, como Gran Bretaña, que este martes notificó 53.000 casos en un día, las autoridades comenzaron a mostrar preocupación por la resistencia de amplios sectores de la población a vacunarse, a punto tal que el Gobierno italiano anunció que no descarta declarar obligatoria la inmunización.
La gran expectativa que se vivió a mediados de la semana pasada con la puesta en funcionamiento de las primeras campañas de vacunación, en Reino Unidos, Estados Unidos, Canadá y luego en la Unión Europea, dejó paso a una sensación de desazón de parte de las autoridades por la indiferencia, cuando no directamente resistencia, de parte de la población a la hora de decidir si quiere ser inmunizado. Tanto en Estados Unidos como en varios países europeos el movimiento "antivacunas" se ha hecho fuerte en los últimos años. Esto se puso en evidencia con un brote de sarampión en EEUU en 2019. El presidente Donald Trump ha hecho gala de su escepticismo, el que se vio respaldado por su amplia base electoral. Si bien Trump perdió las elecciones el pasado 3 de noviembre, demostró tener una fuerte y fiel base electoral.
El Gobierno italiano no descartó hacer obligatoria la vacunación si “en los próximos meses” no alcanza los dos tercios de la población, el mínimo necesario para pensar en una inmunidad de "rebaño" o colectiva. “Por ahora será voluntaria, pero sin una adhesión masiva a la vacuna, nos veremos obligados a imponerla; hay que llegar a dos tercios de los italianos en los próximos meses”, advirtió el viceministro de Salud, Pierpaolo Sileri, en una entrevista con el diario La Stampa.
La advertencia de Sileri se dio 48 horas después del inicio de la campaña por la que desde el domingo 7.609 personas recibieron ya la vacuna en Italia. El país que por lejos más vacunas ya aplicó es Estados Unidos, también el más golpeado por la pandemia, con más de 2.127.000 dosis inoculadas y un total de 11.445.000 distribuidas en el territorio, de acuerdo con las estadísticas de la red estatal de Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Sin embargo, autoridades sanitarias norteamericanas mostraron su preocupación, tras advertir que la cifra de vacunados hasta ahora es diez veces menor que la prevista.
La vicepresidenta electa, Kamala Harris, recibió la vacuna, en un intento de convencer a la población de aceptar ser vacunada, luego de que hiciera lo propio el mandatario electo, Joe Biden, en una transmisión pública. Estados Unidos “ciertamente no está en los números en que queríamos estar a fines de diciembre” en cuanto a personas vacunadas contra el coronavirus, dijo Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Enfermedades Alérgicas e Infecciosas. El Gobierno federal, que inició este mes la inmunización masiva, había dicho que su meta era que 20 millones de personas estuvieran inmunizadas para fines de diciembre. Con apenas algo más de dos millones, claramente quedó lejos de esa meta.
Estados Unidos acumula ya más de 19,3 millones de contagios de coronavirus, incluyendo 168.817 registrados en las últimas 24 horas, informó este martes la Universidad Johns Hopkins. Otras 1.718 personas murieron en el mismo lapso, con lo que el total de decesos por la enfermedad se elevó a más de 334.800, agregó la universidad de Baltimore, Estados Unidos.
El alerta por la resistencia a recibir la vacuna descubierta en distintas partes del mundo motivó incluso una intervención del Vaticano, que consideró que rechazarla “podría aumentar gravemente los riesgos para la salud pública” y “para otros”, y pidió que las campañas de vacunación se hagan “dando prioridad a los que más lo necesitan”.
“Creemos que es importante considerar tomar una decisión responsable al respecto, dado que el rechazo de la vacuna también puede suponer un riesgo para otros”, plantearon de forma conjunta la Pontificia Academia para la Vida y la Comisión Especial para la Covid-19.
Las contramarchas a la hora de planificar masivas campañas no solo chocan con las decisiones personales, sino también con los procedimientos que se aplican para autorizar o no algunas vacunas, aún con el estatus de emergencia como el que se está utilizando en todo el mundo. Esto transmite el mensaje erróneo de que las vacunas no han sido lo suficiemente testeadas antes de aprobarlas.
Al respecto, el ente regulador de la Unión Europea (UE) EMA dijo que probablemente no podrá autorizar el uso de la vacuna contra el coronavirus de AstraZeneca y la Universidad de Oxford en enero porque aún necesita más información de sus fabricantes. AstraZeneca y la Universidad de Oxford “ni siquiera han llenado el formulario de solicitud formal (de autorización) ante nosotros”, dijo el vicedirector de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), Noel Wathion. Sin embargo, a principios de diciembre la vacuna de AstraZeneca demostró ser segura y eficaz, según los resultados preliminares de la Fase 3 de las pruebas clínicas publicados en la revista The Lancet. Fue la primera vacuna contra el Covid-19 en publicar los resultados de sus estudios de fase III para la revisión de sus pares.
La EMA aprobó hace una semana el uso de emergencia de la vacuna estadounidense-alemana de Pfizer-BioNTech, allanado el camino para el inicio del proceso de inmunización masiva en los 27 Estados de la UE, el fin de semana pasado. Pero el Reino Unido, que salió de la UE este año, tiene previsto aprobar en estos días la vacuna de AstraZeneca-Oxford, según la prensa local esta misma semana. Y planea comenzar a aplicarla en los primeros días de enero de 2021. Argentina tiene un contrato con AstraZeneca por 22,5 millones de dosis, que se fabricarán en el país, aunque se fraccionarán y envasarán en México.