Los hermanos William y Marcelo Mayer, dos de los principales responsables del edificio que se derrumbó el jueves en la ciudad de Corrientes y provocó la muerte de ocho obreros, se entregaron ayer a la justicia, luego de que se dictara el pedido de captura y se negara la eximición de prisión.
"Los Mayer se encuentran incomunicados y por el momento no se puede aportar ningún dato" porque "estamos en etapa investigativa", dijo en declaraciones radiales Graciela Fernández Contarde, una de los tres fiscales que colabora con el fiscal de Instrucción seis, Gustavo Robineau.
Los hermanos Mayer se presentaron ayer a la mañana ante la Comisaría Primera de Corrientes en compañía de sus abogados Jorge Buompadre y Julio Leguizamón, y quedaron detenidos a disposición de la jueza de instrucción seis, Graciela Ferreyra, que había dictado el pedido de captura también de los ingenieros Elías Cohen y Walter Bruquetas.
La jueza había negado la eximición de prisión solicitada por los abogados defensores de los cuatro empresarios que aparecen como los principales responsables de la obra en construcción de la calle San Martín al 600 de la capital correntina, que el jueves se derrumbó parcialmente y dejó un saldo de ocho obreros muertos y dos heridos.
Principal inversor. A las pocas horas del derrumbe el fiscal Robineau solicitó la detención de William Mayer, un escribano que figura como el principal inversor del fideicomiso encargado del edificio en construcción, y también de su hermano Marcelo Mayer, el arquitecto a cargo de la dirección de la obra. Fernández Contarde confirmó que los hermanos Mayer "ahora están a disposición del fiscal y la jueza que intervienen en la causa". Hasta ahora continúan prófugos Cohen, sindicado como calculista de la obra, y Bruquetas, quien figura como responsable de la empresa constructora.
El fiscal Gustavo Robineau realizó en los últimos días numerosas diligencias relacionadas con la investigación, entre ellas un allanamiento a las oficinas de la empresa Bruquetas y Cohen SRL, situada en la avenida Juan de Vera 1426 de la ciudad de Corrientes, e inspecciones oculares en la obra. Según lo denunciado por el municipio de la capital la obra fue habilitada para una estructura de planta baja y cinco pisos, y fue clausurada 72 horas antes del derrumbe tras confirmarse que los obreros trabajaban en la edificación del séptimo piso.
El derrumbe, que se produjo cuando los obreros colocaban un tanque de agua sobre la loza del séptimo piso, dejó un saldo de ocho trabajadores muertos y dos heridos de gravedad, uno de los cuales continúa internado en el servicio de terapia intensiva del Hospital Escuela de Corrientes. l (DyN)
Falta el capataz
La justicia correntina intenta dar con el paradero de Carlos Valenzuela, el capataz de la obra que no pudo ser encontrado desde el día del derrumbe y es tío de William Valenzuela, una de las ocho víctimas mortales, y de Nelson Valenzuela, el obrero internado que presenta el cuadro de salud más complicado. “No lo vi a mi hermano, pero si lo veo lo entrego”, dijo Fidel Valenzuela, padre de esos dos obreros víctimas del derrumbe y hermano del capataz de la obra, a quien responsabilizó “por la vida” de sus hijos.