El gobierno misionero indicó ayer que uno de los casos sospechosos de fiebre amarilla que se investigaba dio positivo. Así, se confirma el primer caso en humanos en Argentina, tras el brote epidemiológico declarado en los limítrofes países de Brasil y Paraguay.
El ministro de Salud Pública de la provincia, José Guccione, explicó que el paciente es Marcelo Dornel, de 24 años y oriundo de San Vicente, una de las zonas denominadas de riesgo y cercana al paraje Piñalito, donde en febrero hallaron una veintena de monos carayá muertos a causa de la enfermedad.
"El paciente está en tratamiento, en franca recuperación, sin riesgos mayores y pronto a ser dado de alta", aseguró Guccione.
En tanto, el subsecretario de la cartera de Salud, Carlos Báez, dijo que el tratamiento es "de sostén y consiste en controlar el funcionamiento del hígado y administrar una rigurosa dieta. Esto permite la rápida recuperación del paciente que, estimamos, volverá pronto a su domicilio".
Báez agregó que este tratamiento se repite en todos los casos sospechosos. "De manera que, si se confirma la existencia del virus, el mal ya está controlado".
Medios misioneros dijeron que en 2001 la familia de Dornel fue vacunada contra el mal. Pero no el joven, ya que al ir al hospital no había dosis.
Además, se confirmó que hay otro caso sospechoso. Sobre la prevención, aseguró que la Nación envió el fin de semana otras 40 mil dosis y que se habilitaron otros 10 centros de vacunación en la provincia. También se afirmó que el 85 por ciento de la población ya fue inoculada contra el mal.
Por otra parte, en Santo Tomé, Corrientes, hallaron un mono muerto y sospechan de fiebre amarilla, señaló ayer el sitio Santotome-online. El caso es analizado por agentes de epidemiología de esa ciudad y un equipo de la Nación.
Calentamiento. Gabriela Ensinck, infectóloga pediátrica, del Hospital Vilela, de Rosario, explicó que "hay áreas en donde el mosquito esta siempre, en el noroeste, pero a veces hay mayor densidad de mosquitos por calor, humedad y lluvias".
"Además, el calentamiento y la invasión del hombre a terrenos al que no pertenecen, como la selva, expone a enfermedades a trabajadores rurales y turistas", explicó. También recordó que no hay contagio entre humanos.
En tanto, Tomás Orduna, especialista del hospital Muñiz, dijo que "las temperaturas cálidas propician que enfermedades que se creían controladas estén resurgiendo, incluso en lugares donde eran inusuales".