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Condenan a perpetua al padrastro del niño de 9 años asesinado en la localidad bonaerense de Lincoln

Adalberto Cuello fue declarado culpable del crimen de su ex hijastro de 9 años, Tomás Dameno Santillán, cometido en noviembre de 2011 en la localidad bonaerense de Lincoln.

Martes 18 de Diciembre de 2012

Adalberto Cuello fue condenado hoy a prisión perpetua por el “homicidio calificado por alevosía” del niño Tomás Dameno Santillán, de 9 años, ocurrido en la localidad de Lincoln. La condena fue dictada esta tarde como cierre del juicio celebrado por el Tribunal Oral en lo Criminal número 1 de la ciudad de Junín.

Los jueces Miguel Angel Vilaseca Parisi, Karina Lorena Piegari y Claudia Beatriz Dana, integrantes del tribunal, consideraron que Cuello asesinó al niño Tomás, hijo de su ex pareja, con un “objeto romo” y que su acción fue el corolario de “una acción premeditada”. El fiscal del caso, Javier Ochaizpuro, había solicitado “prisión perpetua” para el imputado, quien durante la lectura del juicio se mostró atento y cabizbajo.

Al ser retirado de la sala, los familiares de Tomás intentaron agredir a Cuello, mientras que la madre del pequeño sufrió una crisis de nervios. Tomás había desaparecido el 15 de noviembre al mediodía después de salir de su casa y fue buscado durante dos días, hasta que su cuerpo fue encontrado muerto a golpes con una pala en una zona descampada de esa zona situada a unos 300 kilómetros de Buenos Aires.

La defensa, encabezada por el abogado Gabriel Doyle, había afirmado, en tanto, que no había prueba suficiente para inculpar al hombre, por lo que consideraba que tenía que ser absuelto. El defensor de Cuello, Gerardo Doyle, solicitó su absolución por falta de pruebas y, subsidiariamente, una condena por “homicidio simple”, con pena prevista de 8 a 25 años de prisión, ya que consideró que no se probó ni el ensañamiento (sufrimiento excesivo) ni la alevosía (indefensión de la víctima).

Durante la lectura del fallo, los jueces dieron a entender que parte de sus argumentos se basaron en los informes psiquiátricos realizados a Cuello. Entre ellos se mencionó el de una perito que dijo que “no fue fácil llegar a comprenderlo (a Cuello)”, y que el condenado tenía “una melange, con patologías de diversos tipos”. Asimismo, para la Justicia quedó probado que el móvil del crimen fue la mala relación que tenía Cuello con Tomás, al que responsabilizaba de haber sido la causa por la cual se separó de su pareja, la madre del niño, con la que además tienen un hijo en común.

Los jueces señalaron que, como dijeron los peritos, Cuello es “intuitivo, manipulador y maneja todo como en un tablero de ajedrez y mueve las piezas como quiere. Es frío. No es un psicópata puro, pero puede actuar de manera psicopática”. Incluso, resaltaron el hecho de que algunos peritos psicológicos indicaron que para Cuello “Tomás era una cosa” y que incluso cuando le daba muerte no tenía culpa de lo que estaba haciendo. No sirvió de nada que Cuello no poseía antecedentes penales, ni la buena conducta esgrimida por la defensa, para que la Justicia lo encontrara “penalmente responsable” del crimen de su hijastro. “Fue un plan preparado por Cuello. Lo tenía planeado con anterioridad, solo esperó el momento”, indicaron los magistrados.

 

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