Miles de comandos militares tomaron ayer con tanquetas y a tiros el control en algunas zonas del sur de Chile, devastado por unos de los peores terremotos de su historia.

Miles de comandos militares tomaron ayer con tanquetas y a tiros el control en algunas zonas del sur de Chile, devastado por unos de los peores terremotos de su historia.
"El que crea que está sobre el estado de derecho tendrá que sufrir las consecuencias", dijo el ministro de Defensa, Francisco Vidal, cuando los comandos ocuparon las ciudades de Concepción, Lota y Coronel, en medio de huidas y vítores de transeúntes.
"No vamos a dejar a dos millones de chilenos en manos de delincuentes", agregó el funcionario, en alusión a la ola de saqueos que azota la zona y que ayer derivó en la quema intencional de dos grandes comercios a cuadras de la sede del gobierno regional de Concepción, 450 kilómetros al sur de la capital, Santiago de Chile.
Varios hombres fueron sacados quemados y desnudos de entre uno de los edificios siniestrados, observó esta agencia. Reportes extraoficiales hablaban de hasta 20 muertos. Ante el caos, el gobierno dictó estado de sitio y alargó hasta el mediodía de mañana el toque de queda, el primero desde la dictadura de Pinochet.
Los miles de millones de dólares en pérdidas económicas por el terremoto, el posterior tsunami y los saqueos destrozaron buena parte del poder económico de esa nación, que tardó 20 años en convertirse en la de mejor producto bruto por habitante de América latina.
"Esta tragedia no tiene parangón en nuestra historia", admitió la saliente presidenta Michelle Bachelet, criticada por la lentitud en reaccionar. "Vamos a tener que cambiar el programa de gobierno", agregó el mandatario electo, el opositor Sebastián Piñera. Pero un simple policía dijo en off a DPA que no hay un plan. "No tenemos ninguna instrucción, deben agradecer que no hemos disparado (a matar), sino esto sería peor", opinó. La alcaldesa de Concepción, Jacqueline Van Rysselberghe, fustigó también la incapacidad del gobierno de Michelle Bachelet, señalando que si entre las víctimas hubiera habido alguien cercano a la autoridad, "la reacción habría sido más rápida". En varias ciudades y pueblos aledaños, el desorden es igualmente grave, en medio de llamados de la gente y los medios de comunicación locales a favor de una intervención militar severa.
Dos personas murieron ayer por tiros entre delincuentes, civiles y militares en la comuna de San Pedro de la Paz, según contó Claudia Lagos, profesora de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile.
En Hualquen, una localidad cercana, los asaltantes ingresaron al edificio del gobierno comunal ante la impotencia de los funcionarios y el alcalde, que lloraban ante las cámaras de televisión.
En Dichato, pueblo costero devastado por el tsunami, asaltantes de otras localidades ingresaron en camionetas, dijo la pobladora Beatriz Vergara.
Ante la emergencia, Bachelet aseguró que desplegará 7.000 militares en la zona. "No es aceptable el pillaje y la delincuencia", sostuvo. l (DPA)