El individuo que atacó a tiros un desfile del Día de la Independencia cerca de Chicago disparó más de 70 balas e inicialmente evadió a la policía al hacerse pasar por uno de los participantes en los festejos.

Foto del atacante vestido de mujer difundida este martes por la Policía del condado Lake.
El individuo que atacó a tiros un desfile del Día de la Independencia cerca de Chicago disparó más de 70 balas e inicialmente evadió a la policía al hacerse pasar por uno de los participantes en los festejos.
Robert E. Crimo III, un estadounidense de 22 años, fue capturado “sin incidentes” cerca de Lake Forest, a unos 10 km del lugar del ataque.
El jefe de policía de Highland Park, Lou Jogmen, dijo que un agente obligó a Robert E. Crimo III a detenerse mientras conducía a unos 8 kilómetros al norte de donde ocurrió el tiroteo, varias horas después de que la policía divulgara la fotografía del hombre y una imagen de su Honda Fit plateado.
Agentes del FBI hurgaron entre basureros y mantas de pícnics, en su intento de investigar el tiroteo en que murieron por lo menos seis personas y hubo unos 30 heridos.
Los disparos inicialmente fueron confundidos con fuegos artificiales en medio del desfile por el feriado nacional en Highland Park, un suburbio de Chicago a orillas del Lago Michigan donde suelen ir ricos e incluso algunos famosos.
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Dentro del perímetro policial abundaban artefactos ordinarios como coches para bebés y sillas de jardín, abandonados por los vecinos aterrados cuando estallaros los tiros. Algunas personas se acercaban en las afueras para recoger las pertenencias que habían dejado.
Los cargos contra Crimo III (quien es rapero, publica sus canciones en redes sociales y su alias artístico es Awake The Rapper) serán anunciados en breve, dijo la vocera de la fiscalía del condado Lake. Las autoridades no han revelado qué motivo habría tenido.
Crimo llevó un rifle de alta potencia al desfile, accedió al techo de un negocio por una escalera de emergencia y disparó contra los asistentes. Durante el ataque, vistió ropa de mujer. Los investigadores creen que hizo esto para cubrir sus tatuajes faciales y su identidad y escapar con otras personas que huían del caos.
El rifle que usó más otro que tenía en su vehículo fueron comprados legalmente por Crimo en Illinois.
El tiroteo en un 4 de julio se suma a otros acontecimientos que han hecho añicos los rituales de vida de los estadounidenses.
En los últimos meses, escuelas, iglesias, tiendas de comestibles y, ahora, desfiles de la comunidad se han convertido en escenarios de masacres. En esta ocasión, el derramamiento de sangre se produce cuando la nación trata de encontrar un motivo para celebrar su fundación.
“Definitivamente, te golpea mucho más duro cuando no solo es tu ciudad natal, sino también ocurre justo delante de ti’’, dijo el residente Ron Tuazon mientras él y un amigo regresaban del desfile.
“Ahora ya es habitual”, dijo Tuazon de lo que llamó otra atrocidad estadounidense más. “Ya ni pestañeamos. Hasta que las leyes no cambien, va a ser más de lo mismo”.
Los disparos se registraron en un punto de la ruta del desfile en el que muchos residentes se habían colocado a primera hora del día para tener una vista privilegiada de la celebración anual.
Entre ellos estaba la familia de Nicolás Toledo, quien tenía unos 70 años y estaba de visita desde México cuando recibió un balazo. Murió en el lugar, dijo su nieta, Xochil Toledo, al Chicago Sun-Times. También falleció Jacki Sundheim, una miembro de la cercana sinagoga North Shore Congregation Israel, que anunció su fallecimiento en su website.
A su paso dejaron un sendero de objetos abandonados que mostraban la vida cotidiana que se vio interrumpida de forma repentina y violenta: una bolsa de papas fritas a medio comer; una caja de galletas de chocolate esparcidas sobre el pasto; una gorra infantil del equipo de béisbol Cachorros de Chicago.
“No hay ningún lugar seguro’’, dijo Barbara Harte, de 73 años, residente de Highland Park, quien por temor a un tiroteo se había mantenido alejada del desfile, pero luego se aventuró a salir de su casa.
La forense del condado Lake, Jennifer Banek, dijo que cinco de las víctimas fatales eran adultos, pero no tenía información de la sexta. La policía no ha dado detalles sobre las víctimas, pero la nieta de Toledo le dijo al Sun-Times que su abuelo había vivido la mayor parte de su vida en Morelos, México.
Xochil Toledo recordó ver a su abuelo al momento que la banda desfilaba enfrente de él en el desfilaba. “Estaba tan feliz, feliz de vivir ese momento”, relató la nieta.


