Buenos Aires.- El ex gerenciador de Cromañón, Omar Chabán, responsabilizó hoy al destituido jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, por la tragedia de la discoteca, pidió el apartamiento del tribunal, se enojó con los jueces y se fue del juicio por primera vez desde que comenzaron las audiencias.
En una accidentada duodécima jornada, Chabán declaró durante una hora y media, en un tono por momentos vehemente, cuestionó a los empresarios dueños del boliche y la habilitación, y a los médicos del Same, al considerar que al igual que Ibarra “deberían estar aquí”, en el juicio.
Chabán dijo ser “un chivo expiatorio” sobre quien recae exclusivamente el peso por los 194 muertos y espetó: “No sé por qué estoy acá, no sé si soy escuchado. Ibarra tendría que estar acá. No sé por qué no está”.
Ataviado con jeans, pulóver gris y una remera blanca y con una enorme cantidad de papeles y carpetas, Chabán desgranó sus argumentos de defensa de manera errática por momentos, llena de citas a filósofos e intelectuales y permanentemente autorreferencial.
Así, Chabán citó a Foucault, Heidegger, Poe, Nietzche y Sócrates, entre otros pensadores, por lo que al final de esa primera parte la presidenta del tribunal, María Cecilia Maiza, lo reconvino y le pidió que se ciñera estrictamente a los hechos de la causa.
Cuando se reanudó la declaración, Chabán insistió en su estilo y la jueza volvió a advertirle que se limitara al expediente, ante lo que el ex gerenciador de Cromañón se ofuscó y tras consultar con sus abogados, decidió pedir el apartamiento del tribunal, dio por terminada su declaración y se marchó de tribunales para ya no volver.
El tribunal resolverá a las 17 si continúa o se aparta del caso.
El fiscal Jorge López Lecube, todas las querellas y, tácitamente, las defensas, rechazaron la recusación.
El ex gerenciador de Cromañón recomendó al tribunal que “tiene que perseguir a Lagarto (la empresa off shore), que es dueña de la habilitación; a (Rafael) Levy, que es el dueño del lugar”.
“No los veo, tráiganme clones si quieren, para que yo los vea aquí”, acotó Chabán.
El imputado aseguró que “todos zafaron y me dejaron a mí como un idiota, como un perejil”.
“Esta causa está incompleta”, insistió y sumó a la lista de sus acusados personales a quienes concedieron la habilitación del local en 1997, cuando se llamaba El Reventón, y devaluó las responsabilidades de los 15 procesados en este expediente, a quienes atribuyó roles “secundarios” en la tragedia.
Precisamente sobre ese concepto inició la declaración cuando señaló que “esto fue una tragedia, no una masacre”.
Chabán dijo padecer “un miedo aterrorizante de volver a Marcos Paz”, penal en el que pasó dos años y medio en relación con Cromañón.
En al menos siete oportunidades aludió a Ibarra, a quien hasta hoy no había atacado directamente por su supuesta responsabilidad en la tragedia. “Yo no soy Aníbal Ibarra. El tiene más responsabilidad que (Raúl) Villarreal y yo”, sostuvo.
Chabán también atacó a la Justicia, a la que describió como “una maquinaria macabra”, a los medios de comunicación porque, dijo, “denigran y humillan a los allegados de las víctimas” y a la sociedad en general, a la que identificó reiteradamente como “una república bananera pero sin bananas” o “banana club”.
“¿Quién va a asumir el peso de los muertos?”, se preguntó Chabán y reconoció sentirse “culpable metafísicamente, en la responsabilidad infinita que tiene que ver con lo sagrado de la vida humana”.
Por otra parte, calificó de “delirio” la reglamentación vigente y en especial la falta de “conciencia social” sobre los efectos que causa la combustión de los paneles ignífugos que liberaron los gases de cianuro que mataron a 194 jóvenes. (DyN)