Buenos Aires-
Todos los imputados en el juicio oral por la tragedia de Cromañón se
negaron a prestar declaración indagatoria esta tarde, cuando el tribunal les ofreció formular
su primer descargo, pero dejaron entrever que lo harán en otros momentos del juicio,
cuando el debate haya avanzado.
Específicamente Omar Chabán, el primero en ser invitado, anunció:
“voy a declarar más adelante”, aunque aceptó brindar algunos jugosos detalles de
su historia personal, como por ejemplo que estuvo “cuatro o cinco veces fundido”
y que con la explotación de sus locales Cemento y Cromañón tenía ingresos fluctuantes, que
en promedio oscilaban “entre los 2.500 y los 4.000 pesos”.
Cuando el presidente del tribunal, el juez Marcelo Alvero, le preguntó si
padecía alguna enfermedad, Chabán respondió que debe “ir seguido a orinar” porque
sufre de “prostatiasis”.
Tras definirse como “promotor de eventos culturales”,
describió a su núcleo familiar como “madre, una hermana, un hermano y seis
sobrinos”, excluyendo a su ex esposa Katja Alemann de ese grupo.
Sólo la ex funcionaria Ana María Fernández aceptó someterse a la
indagatoria, pero la postergó “para la próxima sesión” porque carecía de
documentación que necesitaba para formular su exposición, según explicó.
Los integrantes de Callejeros seis músicos, el manager y el escenógrafo-
tampoco declararon, pero dos de ellos deslizaron lo que parece ser un elemento significativo
de sus defensas: hablaron de Cromañón como “el accidente”.
Eduardo Vázquez deletreó al tribunal el nombre de su madre, Dilva Lucia
Paz, “fallecida en el accidente de Cromañón”, en tanto que Daniel Cardell, el
escenógrafo, dijo que estudió Bellas Artes “hasta 2004” y aclaró: “después
del accidente, dejé”.
Juan Carbone dijo que había trabajado como “herrero desde los 15
años” pero abandonó esa profesión porque “las chispas eran peligrosas para mi
profesión” de músico.
Todos dijeron vivir de la música y percibir “1.500 pesos
mensuales”; sólo Maximiliano Djerfy confesó una adicción (“fumo cigarrillos”) y
Cristian Torrejón fue el único que exhibió una identificación con el grupo que integra: una
camiseta con el logo de Callejeros, debajo de un buzo blanco y celeste con el escudo
de la AFA.
Patricio Fontanet recordó sus estudios como “técnico en
esterilización”, se confesó “alérgico” y cuando el tribunal le preguntó
“cuál es su decisión”, respondió: “hoy no voy a declarar”.
Raúl Villarreal, sindicado como la mano derecha de Chabán, recordó que
durante 15 años fue empleado de la Casa de la moneda, que tuvo un comercio que “se lo
llevó la crisis de 2001” y actualmente, sin trabajo, vive “de changas y de la
ayuda de familiares”.
El comisario retirado Miguel Angel Belay, imputado por “cohecho
pasivo”, recordó que tiene título universitario de “licenciado en
seguridad”; la ex funcionaria Fabiana Fiszbin triplicó los títulos: “psicóloga,
mediación en la carrera de derecho y profesora de la enseñanza primaria”.
Otro ex funcionario, Gustavo Torres, explicó al tribunal su situación
personal, ajena a la causa: “Soy divorciado, tengo dos hijos, convivo con ellos y con
mi ex mujer”.
El tribunal pasó a cuarto intermedio de una hora, luego de la cual se
reanudará el debate con la lectura de la indagatoria de Chabán en la etapa de instrucción, lo
que los jueces estimaron que demandará unas tres horas.