El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, declaró este domingo el estado de catástrofe grave en California, luego de tres semanas de precipitaciones sin precedentes que ya causaron al menos 19 muertos, y donde se preveían nuevas tormentas para las siguientes 48 horas.
Biden dispuso una ayuda federal para los habitantes y municipalidades de California, en el oeste de Estados Unidos, para reparar los daños causados desde el 27 de diciembre por las violentas tormentas invernales, que causaron inundaciones, deslizamientos de tierras y coladas de barro y nieve, según un comunicado de la Casa Blanca.
Las nuevas lluvias “podrían provocar más inundaciones” en suelos ya anegados, donde unos 26 millones de personas están bajo alerta“, señaló el Servicio Meteorológico de Estados Unidos (NWS).
Una impresionante ola de lluvia —y nieve en las zonas de montañas— arrasó el sábado muchas zonas del Estado más poblado del país, cuyos suelos están llegando al punto de saturación. Las líneas eléctricas quedaron dañadas, y los campos y las carreteras estaban totalmente inundados.
El organismo meteorológico alertó sobre “inundaciones desastrosas” en la región de Salinas, una importante zona agrícola al sur de San Francisco. El gobernador de California, Gavin Newsom, advirtió a la población que todavía no están a salvo: “No se ha terminado”, dijo tras visitar a los habitantes afectados por las tormentas.
Newsom instó a los residentes a permanecer vigilantes y a continuar aplicando “el sentido común en el transcurso de las siguientes 24 a 48 horas”.
Trombas de aguas azotaron la costa del Pacífico, lo que provocó el desborde de muchos ríos e inundó zonas urbanas, viviendas y tierras que venían de padecer una sequía que parecía interminable.
En la semana se espera una tregua, antes de que se produzca un nuevo “río atmosférico”, un fenómeno meteorológico que trae enormes cantidades de agua desde los trópicos, estimaron las autoridades.
Los últimos tres meses en San Francisco fueron los más lluviosos desde el invierno de 1972-73. Al mismo tiempo, California —cuya agricultura alimenta a América del Norte— se enfrenta a una prolongada sequía que no tiene precedentes. Sin embargo, las monstruosas lluvias torrenciales de las últimas semanas no van a revertir más de 20 años de precipitaciones por debajo del promedio. “No serán suficientes para llenar el lago Mead”, dijo el NWS en alusión al gigantesco embalse del río Colorado que abastece de agua a California y cuyo nivel lleva años descendiendo.