Viagra, la droga utilizada para mejorar la potencia sexual que cambió la vida de millones de personas, está saliendo de la cama para meterse de lleno en otro mundo, el del deporte y el doping.

Viagra, la droga utilizada para mejorar la potencia sexual que cambió la vida de millones de personas, está saliendo de la cama para meterse de lleno en otro mundo, el del deporte y el doping.
"Todos mis atletas la tomaron, es más fuerte y mejor que la creatina", dijo recientemente Victor Conte, dueño del laboratorio Balco en San Francisco, Estados Unidos, eje del mayor escándalo de doping de los últimos años, el que acabó con la carrera de Marion Jones.
Jones, la velocista estadounidense que ganó tres medallas de oro y dos de bronce en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, en octubre de 2007 confesó, ante un Tribunal Federal de Estados Unidos, haber consumido sustancias no autorizadas en dicha competición, por lo que fue sancionada y le fueron retiradas las cinco medallas olímpicas.
El Viagra dilata los vasos sanguíneos para llevar más sangre al pene y mejorar así las prestaciones sexuales. Pero los expertos creen que ese mismo proceso lleva más oxígeno y nutrientes a los músculos, y que puede ser una ayuda nada despreciable para disciplinas de explosión como la velocidad en el atletismo.
"Cada vez que se incautan drogas prohibidas puede estar seguro de que también se encontrará Viagra y Cialis", explica Christiane Ayotte, jefa del laboratorio de Montreal, la ciudad sede de la Agencia Mundial Antidoping (AMA).
El Cialis es un producto similar al Viagra. Según varios expertos, su utilización mejora el rendimiento del deportista en condiciones de altitud y elevada contaminación.
El Viagra tiene una gran ventaja para los deportistas: es legal, no es una sustancia prohibida. Ayotte dice que detecta regularmente Viagra y Cialis en la orina de deportistas.
"La AMA se halla dedicada a realizar monitoreos de esta sustancia, como hace con muchas otras, y financia un proyecto de investigación acerca del potencial de mejora del rendimiento que ofrece el sildenafil (principio activo del Viagra) a diferentes alturas", dijo Frederic Donzé, jefe de comunicaciones de la AMA.
"Es una decisión de la AMA en la que el COI no tiene nada que ver", dijo ayer el alemán Thomas Bach, vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI).
Pero los procesos en la AMA son lentos. El código mundial antidoping acordado en noviembre de 2007 en Madrid recién entrará en vigencia el 1º de enero de 2009, y el proyecto dirigido por el profesor Rundell en la Universidad de Scranton, en Estados Unidos, no ofrecerá sus conclusiones hasta fines de este año.
Los efectos del Viagra en el deporte de alto rendimiento son discutidos desde hace tiempo. "Científicamente la única prueba de que el Viagra mejora el desempeño deportivo ocurrió en grandes alturas, por eso se decidió no incluirlo en la lista", explicó el brasileño Eduardo de Rose, presidente de la comisión médica de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa). "Difícilmente se disputará un partido de fútbol en el Everest", ironizó.
Un uso universal. Ese efecto producido a grandes alturas determinó que Israel esté analizando entregar a sus pilotos en la Fuerza Aérea píldoras similares a la Viagra para rendir mejor a bordo de sus cazas, en tanto que un grupo de científicos argentinos comprobó en hamsters que el sildenafil permite recuperarse un 50% más rápido del "jet lag" tras un largo vuelo.
Los científicos no terminan de ponerse de acuerdo en cuanto al efecto que la pastilla genera en deportistas, aunque parece estar claro que a alturas importantes permite mejorar notablemente las prestaciones: un estudio realizado hace dos años presentó mejoras del rendimiento de hasta un 15% en la mitad de los ciclistas que tomaron la pastilla antes de una competición en altura. A nivel del mar no tiene efecto, aunque eso a muchos parece no importarles.
Otro escándalo fue protagonizado por Roger Clemens, pitcher de los New York Yankees investigado por doping ya que siempre tenía Viagra en su casillero del vestuario.
Al padre del ciclista italiano Andrea Moletta, suspendido el mes pasado del Gerolsteiner (un equipo ciclista profesional de Alemania patrocinado por la compañía de agua mineral Gerolsteiner Brunnen) por sospecha de doping, se le encontraron 82 pastillas de Viagra escondidas en tubos de pasta dental durante el Giro d’Italia.
Por otra parte, los deportistas son humanos y no en vano los preservativos suelen agotarse en las villas olímpicas. Podría haber además otra razón para la popularidad del Viagra entre muchos: compensar la impotencia sexual derivada del abuso de hormonas, además de su utilización mezcladas con alcohol y drogas.
Pero mientras el mundo del deporte decide si la píldora azul es doping o no, todo indica que es mejor ser prudente con lo que se toma: en septiembre de 2007 se descubrió en el Reino Unido que un empresario chino había introducido pastillas tres veces más potentes que las oficiales, un verdadero peligro para cualquier persona con problemas cardíacos.
Las pastillas habían sido fabricadas en la provincia china de Henan. Su capital, Zhengzhou, está a sólo mil kilómetros de Pekín.
El ciclismo es un deporte olímpico que está rodeado del fantasma del doping. En agosto se pondrán en marcha los Juegos Olímpicos de Pekín y el Viagra pasó a estar en el ojo de la tormenta, por ser el favorito de muchos deportistas. l (DPA)



Por Matías Petisce

