Los 46 ocupantes que viajaban anteayer en un avión comercial venezolano murieron luego de que la aeronave se estrelló contra una montaña en una escarpada zona en el suroeste del país, informó ayer el jefe de Protección Civil.

Los 46 ocupantes que viajaban anteayer en un avión comercial venezolano murieron luego de que la aeronave se estrelló contra una montaña en una escarpada zona en el suroeste del país, informó ayer el jefe de Protección Civil.
El avión cayó a unos 10 kilómetros del aeropuerto de Mérida, desde donde salió con destino a Caracas. Entre los pasajeros se encontraba un niño de 11 años.
Los restos de la unidad de la aerolínea Santa Bárbara están en una zona "infranqueable", a unos 4.000 metros de altitud en el páramo Los Conejos, según comunicaciones entre rescatistas y Protección Civil, escuchadas por un periodista de Reuters en el aeropuerto del vecino estado Barinas.
"Esta aeronave fue encontrada totalmente siniestrada, impactó contra un cara de una de las montañas en el páramo de Los Conejos y allí lamentablemente fallecieron todos sus ocupantes", confirmó el jefe de Protección Civil, Antonio Rivero, a un canal local de televisión
Poco antes, el piloto del helicóptero de rescate que divisó la unidad dijo que la aeronave habría quedado casi "pulverizada". La zona del accidente está a unas cuatro horas caminando desde la carretera más cercana, en las adyacencias de un sector de montaña usado por turistas para vuelos de parapente. Los rescatistas debieron descender en cuerdas desde helicópteros al lugar del siniestro.
El presidente venezolano, Hugo Chávez, dijo estar sorprendido por las circunstancias del trágico suceso, ya que la aeronave debió haber dado un sorpresivo giro para caer en esa zona.
Los grupos de rescate instalaron ayer a la tarde un campamento en el que se ubicaron los peritos y forenses y desde el que caminaron algunas horas para poder llegar a la zona de desastre, debido a la dificultad de labores desde helicópteros por razones climáticas.
Familiares de los pasajeros viajaron a Mérida ayer por la mañana para esperar noticias sobre los restos de las víctimas en el aeropuerto. (Reuters)

Por Matías Petisce

