Escenario

"Busqué crear un personaje ambiguo, seductor y con un aire de impunidad"

Hoy llega a los cines de Rosario "Así habló el cambista", con Daniel Hendler, Dolores Fonzi y Luis Machín. El director uruguayo Federico Veiroj dialogó con Escenario sobre su nueva película, que cuenta la historia de un financista en los oscuros años 70.

Jueves 26 de Septiembre de 2019

Hay películas ambientadas en el pasado que, a la luz del presente, cobran una intensa actualidad. Ese es el caso de "Así habló el cambista", el nuevo filme del director uruguayo Federico Veiroj que hoy llega a las salas de Rosario. Veiroj, que cosechó premios y aplausos con películas como "La vida útil" (2010) y "El Apóstata" (2015), se centra aquí en la historia de un cambista (o financista) que se mete en negocios sucios en los años 70, justo cuando tanto Uruguay como la Argentina estaban gobernados por dictaduras militares. Y la pasión argentina de comprar dólares para el colchón y cruzar el charco para resguardar esos ahorros, sin importar si son bien o mal habidos, es parte central de la trama.

Basada en la novela homónima de Juan Enrique Gruber, publicada en 1979, "Así habló del cambista" abarca tres décadas del siglo XX, desde los años 50 a los 70, del otro lado del Río de la Plata. Su protagonista es Humberto Brause (Daniel Hendler), un hombre gris que comienza a ascender en la empresa de turismo y cambio de divisas de su suegro, el exigente señor Schweinsteiger (Luis Machín). Pronto se revelará que a Brause la agencia de cambio le queda chica y que su ambición no tiene límites, y su primer paso será entablar relación con un grupo de diputados que buscan sacar del país una abultada suma de dinero.

Con un elenco de lujo, al que se suman Dolores Fonzi y Benjamín Vicuña, "Así habló el cambista" fue seleccionada por Uruguay para enviar a la Academia de Hollywood, en busca del Oscar a mejor película extranjera. También pasó con éxito por el Festival de Toronto y ahora está compitiendo en el Festival de San Sebastián en la categoría de mejor película latinoamericana.

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En charla con Escenario, Federico Veiroj habló del origen de esta historia que resuena en el presente y del trabajo conjunto con Hendler para crear a este personaje que causa tanto rechazo como fascinación.

—¿Cómo llegaste a la novela "Así habló el cambista" y por qué te impactó?

—A la novela me la encontré de casualidad. Yo estaba haciendo un casting en una ciudad pequeña de Uruguay que se llama Castillo. Y en las esperas estuve recorriendo el centro cultural del pueblo y me encontré con una biblioteca, donde vi el lomo del libro con el título. Enseguida me llamó mucho la atención, y después de dos minutos de leer pensé que con eso se podía hacer una película. Fue un flechazo, un enamoramiento. Y el personaje tenía toda la carne como para contar una historia interesante: ese humor, esa moral complicada. Eso me atrajo.

—Ese tono de comedia negra que tiene la película, ¿ya estaba en la novela o lo creaste vos?

—Por momentos sí, ya estaba en la novela. Pero la novela es más descriptiva, más teórica. Esa impronta se la dimos con mi coguionistas, Arauco Hernández y Martín Mauregui. Con ellos le dimos ese tono de film noir que sentimos que era el adecuado. En mi cabeza me resonaban personajes ambiguos, como el personaje de "El prestamista" (1964) o "Mr Klein" (1976), películas con protagonistas que uno duda si quererlos o no, que hacen cosas muy reprobables a los ojos de uno y que a la vez son muy magnéticos. Esas cosas las agregamos nosotros porque en la novela no figuraban tanto.

—Esta película tiene un nivel de producción que es más grande que tus filmes anteriores, ¿fue un desafío en ese sentido? ¿Cómo lo encaraste?

—Yo leí la novela en 2012 y quería hacer la película enseguida, pero no era el momento porque encontrar la financiación no iba a ser fácil. Yo ya sabía que iba a necesitar un despliegue, precisaba de una vistosidad, de un grado de efectismo. Desafiante fue mantener la ilusión durante siete años (risas), y después hacerla fue aplicar el oficio que por suerte mantengo intacto. Trabajamos mucho con el fotógrafo y con el director de arte y eso me encantó. Toda la película fue un viaje espectacular. Fue un trabajo muy disfrutable y estuve rodeado de gente increíble.

—Daniel Hendler está casi irreconocible. Es un personaje muy alejado de los roles que él generalmente interpreta. Además tiene esos dientes postizos que le cambian hasta la forma de hablar. ¿Cómo trabajaron el personaje?

—Lo fuimos construyendo hasta no bien entrado el rodaje. Había muchas cosas a trabajar: la voz, el estar, lo físico. Y esos dientes me ayudaron a sacarlo del lugar de amigo, porque a Daniel lo conozco hace años. Eso me puso frente a alguien que no reconocía y me gustaba no reconocerlo, porque me parecía que estaba bueno componer en base a esa nueva imagen. Busqué crear un personaje ambiguo, seductor y con un aire de impunidad.

—La película se desarrolla en el pasado pero a la vez tiene una actualidad increíble, sobre todo acá en Argentina, donde en los últimos años se volvió a instalar la llamada "patria financiera". ¿Creés que la película se puede volver más cercana o comprensible para el público desde este presente?

—Sí. Desde el 79 la novela ya hablaba de los vaivenes económicos de la Argentina, país grande a los ojos de nosotros los uruguayos, donde pasa todo a nivel no sólo económico, sino también social y cultural. Desde esa época, desde el Rodrigazo hasta nuestros días, ha habido momentos de crisis y de inestabilidad financiera aquí en Argentina, y esta historia está enmarcada en un tiempo que es el nuestro. Lo que pasa en la Argentina y también en Brasil, como se ve en la película, siempre sacude a Uruguay. La película habla también de esa dependencia que tiene Uruguay con estos dos gigantes vecinos.

—El cine está en plena competencia con nuevos formatos, sobre todo las plataformas de streaming. Incluso hay polémica en torno a las películas que se proyectan en grandes festivales pero después no llegan a la pantalla grande y se estrenan directamente en las plataformas. ¿Qué opinás desde tu lugar de guionista y director?

—Yo creo que todo se complementa. Es imposible evitar que haya historias que quieran ser contadas. Ante la necesidad de contenido nuevo que se está generando y la necesidad que hay de crear cosas, yo le doy la bienvenida a todo lo que conduzca a que esas películas existan, sea en el formato que sea. No lo veo como competencia, más bien como complemento. Es imposible detener la necesidad de crear y eso es lo más hermoso que tiene nuestro medio, más allá de los formatos. Yo no puedo evitar haber visto películas de grandes maestros en VHS. Y ahora hay jóvenes que miran películas por plataformas y de otra forma no conocerían nuestro trabajo. Creo que todo es complementario y todo suma.

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