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Revelan que Milan Kundera colaboró con el comunismo checo en los años 50

Praga.— El escritor checo-francés Milan Kundera ("La insoportable levedad del ser") quedó bajo sospecha de haber colaborado con el régimen comunista checo en la década del cincuenta. Según informó esta semana la revista "Respekt", Kundera delató a un joven anticomunista a la policía de la entonces Checoslovaquia, hace 58 años.

Miércoles 15 de Octubre de 2008

Praga.— El escritor checo-francés Milan Kundera ("La insoportable levedad del ser") quedó bajo sospecha de haber colaborado con el régimen comunista checo en la década del cincuenta. Según informó esta semana la revista "Respekt", Kundera delató a un joven anticomunista a la policía de la entonces Checoslovaquia, hace 58 años. El reconocido autor apoyó en su momento el socialismo reformista de la Primavera de Praga. Pero luego huyó de su país y se convirtió en un ícono de la disidencia contra el comunismo.

  Aunque Kundera negó la información, su desmentido apenas encontró credibilidad en los medios checos.

  El Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios informó el lunes que un equipo de historiadores e investigadores encontró un documento escrito por la SNB, o la policía comunista checa, que identifica a Kundera como el informante de un hombre que luego pasó 14 años en la cárcel.

  Según el documento publicado en el sitio web del instituto, en 1950 Kundera proporcionó información sobre Miroslav Dvoracek, contratado en Alemania por la red de inteligencia de la migración checa como espía contra el régimen comunista.

  Dvoracek visitó a una mujer en Praga y dejó una valija en su departamento. Ella le dijo a su novio, quien luego le contó a Kundera, y el escritor fue a la policía. Dvoracek fue arrestado al regresar a la casa de la mujer en busca de su equipaje.

  El espía fue sentenciado a 22 años de cárcel, de los que cumplió 14, en los que trabajó en minas de uranio. Actualmente vive en Suecia y se recupera de un derrame cerebral, por lo que no puede ayudar a esclarecer los hechos.

 

Proceso de investigación. La colaboración con el Partido Comunista era generalizada en Checoslovaquia. El país fue uno de los primeros en publicar los nombres de supuestos colaboradores como parte de un "proceso de investigación de antecedentes" en 1991.

  El gobierno checo le asignó al Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios la tarea de recolectar y publicar documentos de la era comunista. La institución es considerada fidedigna.

  Kundera se unió al Partido Comunista cuando era un estudiante, pero fue expulsado tras criticar su naturaleza totalitaria. Después abandonó el país, luego de que la invasión soviética de 1968 destruyó las reformas liberales de Alexander Dubcek. Los libros que escribió tras su partida estuvieron prohibidos en su país hasta la caída del comunismo en 1989, aunque su obra fue respetada entre los disidentes.

  El célebre autor, de 79 años, reside en Francia desde 1975, y fue allí donde publicó sus más famosas obras, que también incluyen "Inmortalidad" y "El libro de la risa y el olvido". En 1981 recibió la ciudadanía francesa. Hoy vive en un aislamiento virtual y sólo viaja a su otrora tierra de incógnito.

 

"No lo esperaba". A pesar de su ostracismo, Kundera salió a desmentir la información del Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios. "Estoy completamente asombrado por algo que no esperaba, de lo que no sabía nada hasta ayer, y que no sucedió. Yo no conocía a ese hombre", aseguró. Kundera acusó al instituto y a los medios del "asesinato de un autor".

  Sin embargo, sus palabras no resultaron creíbles para los medios checos. "El dios infalible se convirtió otra vez en ser humano", escribió el diario "Lidove Noviny". Muchos observan ahora paralelismos con la confesión del escritor alemán Günter Grass de haber pertenecido a un cuerpo nazi. "Kundera perdió la oportunidad de confesar por él mismo", dijo la revista "Respekt".

  "Deberíamos preguntarnos menos qué hizo Kundera", dijo el diario "Mlada Fronta Dnes", el de mayor tirada del país. "Habría que interesarse más por el destino de Dvoracek", apuntó.

  El traductor de Kundera, Jiri Zak, opinó que la noticia "es una sorpresa repelente e incomprensible, una inmensa decepción, pero no debería modificar la mirada sobre su obra". El director de la sección de literatura en la Academia de Ciencias de Praga, Pavel Janousek, señaló que el análisis del comunismo que Kundera hace en sus libros debe estudiarse ahora bajo otra luz. l

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