La primera dama francesa, Valerie Trierweiler, fue dada de alta de un sanatorio en París, ocho días después de ser admitida en "estado de shock" tras las revelaciones sobre la relación entre el presidente François Hollande y la actriz Julie Gayet.

La primera dama francesa, Valerie Trierweiler, fue dada de alta de un sanatorio en París, ocho días después de ser admitida en "estado de shock" tras las revelaciones sobre la relación entre el presidente François Hollande y la actriz Julie Gayet.
Trierweiler abandonó el hospital Pitié-Salpetrière poco después de las tres de la tarde en un convoy de vehículos rumbo a la residencia presidencial en Versalles, a una media hora al oeste de la capital, según la revista París Match, donde ella trabaja desde hace largo tiempo.
Cambio de residencia. A su pedido fue llevada a la residencia oficial de La Lanterne, en el Palacio de Versalles, en lugar de al Elíseo, donde vivió recientemente, o al departamento que compartía junto con Hollande en París. La periodista de 48 años permanecerá descansando en La Lanterne "algunos días".
Trierweiler, quien no ha conquistado el corazón de los franceses, manifestó vía Twitter su gratitud a aquellos que le enviaron mensajes. "Desde el fondo de mi corazón les agradezco a quienes mandaron mensajes de respaldo o me desearon una rápida recuperación a través de Twitter, SMS o correo electrónico. Muy conmovida", escribió Trierweiler, madre de tres hijos y divorciada dos veces.
Según París Match y otros medios, fue el propio Hollande quien le comunicó a Trierweiler la noticia sobre la publicación de las fotos que demostrarían su affaire con Gayet la víspera de la salida a la calle de la revista Closer.
En una rueda de prensa el martes pasado, Hollande admitió que él y Trierweiler estaban pasando "momentos dolorosos" y que iba a aclarar su situación antes de la visita a Estados Unidos, prevista para el 11 febrero. Trierweiler y Hollande no están casados, pero mantienen una relación hace nueve años y la periodista estaba ejerciendo de primera dama.
Mientras, los medios internacionales seguían de cerca a Hollande, quien visitó ayer su bastión de Correze.Más de 90 periodistas estaban acreditados para cubrir la visita de Hollande a la región de Correze, la que lideró desde 2008 hasta su elección como presidente en 2012. Aquellos que esperaban que, lejos de París, el mandatario hablara más sobre su vida privada deberán esperar.
El discurso de Hollande a alrededor de 2.000 personas en la ciuddad de Tulle giró en torno a la política económica. Hollande retornó con frecuencia a su feudo electoral, habitualmente acompañado por Trierweiler. Esas visitas, que no solían tener cobertura de la prensa internacional, usualmente incluían un paseo por el mercado de Tulle, donde Hollande solía detenerse y conversar con los ciudadanos. Sin embargo, ayer Hollande evitó el mercado. El jueves por la noche había visitado a Trierweiler en el hospital.
Un sondeo conocido ayer ratificó que la mayoría respalda el derecho a su privacidad que defiende el mandatario. La encuesta mostró que el 75 por ciento cree que Hollande estuvo "correcto" al rechazar referirse al affaire. El 62 por ciento consideró que es un "asunto privado que solamente concierne a Hollande", mientras que un 37 por ciento estimó por el contrario que "la vida privada del presidente francés es del interés de todos los franceses".



Por Matías Petisce

