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La inflación de Venezuela llegaríaa un millón por ciento este año

El alucinante pronóstico lo hizo el FMI, que en abril había estimado un 13.000 por ciento. Pero en junio ya llegó a 46.000 por ciento anual según estimó el Congreso.

Martes 24 de Julio de 2018

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que Venezuela cerrará 2018 con una inflación de un millón por ciento, anunció el director del Departamento del Hemisferio Occidental, Alejandro Werner. "La situación en Venezuela es similar a la de Alemania en 1923 o Zimbabwe a fines de la década del 2000", indicó el economista. La última previsión del FMI sobre la inflación venezolana para 2018, anunciada en abril, era de "apenas" un 13.000 por ciento. En aquel momento, el propio Werner ya calificó la crisis de Venezuela como una de las mayores en la historia de la economía moderna. El gobierno chavista de Nicolás Maduro se apronta a retirar tres ceros a la moneda, como ya hiciera en 2008 Hugo Chávez. Nadie cree que esa medida mejore la situación, totalmente desbordada y en colapso ante una emisión galopante y un sistema de precios que Werner consideró "destruido". El chavismo atribuye la crisis de la que fue una economía floreciente a presuntos complots internos e internacionales, algo que los economistas serios descartan.

El FMI estima que el gobierno de Maduro va a continuar incurriendo en amplios déficits fiscales financiados "enteramente" por una expansión de la base monetaria, factor que continuará alimentando la aceleración de la inflación, señaló Werner. El Fondo también corrige al alza la previsión de caída del producto interno bruto (PIB) venezolano para este año. Del 15 por ciento en la que la cifró en abril pasa ahora a un derrumbre del 18 por ciento, el tercero consecutivo de dos dígitos, "impulsado por un descenso significativo de la producción petrolera y distorsiones generalizadas a nivel micro además de amplios desequilibrios macroeconómicos". El decrecimiento acumulado de la economía en los últimos cinco años suma así un 48 por ciento.

Werner publicó el análisis para Venezuela en una entrada en su blog del FMI previa a una conferencia de prensa en Washington. "El colapso de la actividad económica, la hiperinflación y el creciente deterioro de la provisión de servicios públicos (atención sanitaria, electricidad, agua, transporte y seguridad) así como la escasez de comida a precios subsidiados han resultado en grandes flujos migratorios que intensificarán los efectos indirectos en los países vecinos", advirtió el director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI.

Los precios, señala el Fondo, están descontrolados y el dinero está perdiendo valor a una velocidad exponencial al tiempo que se desploma la demanda. Un salario mínimo en Venezuela está fijado hoy en 5.196.000 bolívares o sea, apenas 1,2 dólar al mes al cambio paralelo o no oficial. Con ese dinero no se puede comprar ni una lata de atún, cuyo valor supera los seis millones de bolívares. El gobierno de Maduro sube estas asignaciones periódicamente. No obstante, el efecto que produce en el marcado está lejos de paliar las consecuencias de la hiperinflación, puesto que de forma automática, cada aumento supone una multiplicación de los precios de la cesta básica.

La hiperinflación ya había superado aquel 13 mil por ciento estimado en abril por el FMI: alcanzó un 46.305 por ciento en 12 meses en junio pasado, según datos de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, pero anulada por el régimen en su potestad de legislar. Las fuente oficial de estadísticas, el Banco Central de Venezuela, era una fuente fiable hasta que la crisis se desbordó. Ayer, un documento en el sitio web del BCV daba el último dato oficial de inflación mensual: diciembre de 2015, con un 8,7 por ciento.

La nueva estimación del FMI refleja la extrema gravedad de la situación. El dinero, indican desde el FMI, ya no tiene valor alguno. Eso, señalan los economistas, provoca que cualitativamente no cambie muchos las cosas para el ciudadano: la diferencia entre una inflación del 10.000 por ciento, el 100.000 por ciento o del 1.000.000 por ciento, señalan los técnicos, es casi nula cuando el dinero ha perdido su función de indicador de valores y refleja ausencia de control. "La destrucción del sistema de precios ya está hecha", comentó Werner, que indica que esta proyección está sujeta "a un alto grado de incertidumbre".

Un reflejo gráfico de esa tendencia se da, por ejemplo, en la ciudad colombiana de Cúcuta, ubicada en la frontera, por la que transitan a diario decenas de miles de venezolanos. En los puestos ambulantes es común encontrar productos de artesanía, como bolsos y carteras, fabricados con billetes de bolívares. A la vez, los venezolanos se ven a obligados a afrontar la escasez de efectivo consiguiendo billetes, necesarios para poder realizar pequeños pagos, a un precio tres o cuatro veces mayor a su valor nominal.

Huelga general

El grupo opositor venezolano Frente Amplio consultará a los sindicatos sobre una huelga general, que coordine las protestas espontáneas que se están dando por el deterioro de los servicios públicos. El portavoz del grupo, el profesor universitario Víctor Márquez, dijo que a diario se presentan 50 protestas por distintos motivos. Puso por ejemplo la huelga que mantienen desde hace 25 días las enfermeras y otros gremios de la salud en los hospitales públicos por mejores salarios y la que se anuncia para el lunes en el sector eléctrico, además de las manifestaciones por falta de agua potable, escasez de dinero en efectivo, falta de alimentos y transporte públicos y generalizados apagones eléctricos.

Salario a 1,2 dólar

Un dólar cuesta en Venezuela 144.000 bolívares según el Banco Central (BCV), por lo que el salario mínimo de 5.196.000 bolívares vale 36 dólares. Pero en tres casas de cambio autorizadas, el dólar se paga 2,5 millones, 17 veces más, y 3,5 millones en el mercado negro. El salario mínimo pasa así a valer 2 dólares o incluso 1,2 dólar.

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