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La aerolínea rusa niega fallo técnico o humano en la tragedia

Desastre aéreo en el Sinaí. La dueña del Airbus 321 caído en Egipto "excluyó un problema de la nave y un error del piloto", abonando así la tesis del atentado.

Martes 03 de Noviembre de 2015

La tragedia aérea ocurrida el pasado sábado en Egipto fue ocasionado por un "impacto mecánico en el avión" en pleno vuelo, aseguró uno de los vicepresidentes de la compañía aérea rusa Metrojet, Alexander Smirnov. "Excluimos un problema de la nave y un error del piloto o la tripulación", dijo Smirnov en conferencia prensa en Moscú. "No existe una combinación de fallos de sistemas tal que pudiera causar la destrucción del avión en el aire", afirmó. "La única causa explicable puede ser un impacto mecánico sobre la nave", añadió. El gobierno ruso intentó de inmediato acallar a la empresa, dado que la hipótesis de un atentado terrorista resulta inconveniente para el presidente Vladimir Putin. El grupo Estado Islámico se adjudicó el mismo sábado haber "abatido" el avión, que llevaba 224 personas a bordo provenientes del balneario egipcio de Sharm el Sheik. Rusia y Egipto desmienten esa posibilidad, pero un video subido a la web el domingo por el grupo terrorista muestra imágenes borrosas de un avión de línea que estalla y comienza a caer envuelto en humo. El Estado Islámico afirma que es su venganza por la campaña de bombardeos de Rusia en Siria.

Tajante. Metrojet fue ayer tajante en cuanto a excluir un fallo mecánico o técnico. "No hubo una combinación de fallos en el sistema que pudiera haber causado la destrucción del avión en el aire", subrayó el vicepresidente Alexander Smirnov. Asimismo, dejó abierta la posibilidad de un atentado terrorista. "Pudo ser cualquier cosa", admitió. Según otro de los vicepresidentes de la aerolínea, Viktor Jung, la compañía descarta "por completo" una avería técnica o un fallo de la tripulación. El accidente no fue causado por ninguna avería de los sistemas ni debido a carburante en mal estado, afirmó Jung. Según el directivo de Metrojet, una vez que comenzó la catástrofe fue imposible controlar el avión: "No voló, cayó". La destrucción del Airbus cuando había alcanzado una altitud de 9.000 metros se ha vuelto así un enigma cargado de sospechas. Tras excluir la descompresión de la cabina por sí sola como causa del accidente, Smirnov agregó que el avión se hizo "incontrolable" y que el organismo humano no podría haber soportado "la separación de parte del fuselaje" o la "destrucción" del aparato en vuelo.

La tripulación de la nave no emitió ninguna llamada de emergencia, subrayó Smirnov. "Al parecer, la tripulación ya no estaba en condiciones de trabajar cuando ocurrió la catástrofe", agregó. Según Smirnov, el aviónAirbus 321 perdió velocidad enormemente en menos de un minuto y descendió fuertemente. Smirnov desmintió así a la versión que hicieron circulas poco después del siniestro, medios estatales egipcios, sobre que el piloto había comunicado una avería a los controladores aéreos y pedido permiso para aterrizar de emergencia. Fuentes oficiales de la aviación egipcia desmintieron después esas informaciones y aseguraron que no exitió jamás ninguna llamada de alerta.

El trasfondo político es bastante claro: tanto a Moscú como El Cairo pagarían un alto precio de imagen pública en caso de confirmarse que se trató de un atentado. Implicaría un grave fallo de seguridad para los egipcios y un daño muy grande para Putin frente a la población, que ve con preocupación la campaña militar que inició en Siria contra el Estado Islámico y otros grupos rebeldes el pasado 1º de octubre. Rusia ya ha sufrido en el pasado graves atentados terroristas de parte de grupos islámicos radicales, en especial por sus intervenciones militares en el Cáucaso.

Expertos rusos y egipcios siguen investigando en los motivos del accidente. Según el responsable de aviación ruso Alexander Neradko, las cajas negras se evaluarán en El Cairo. Las 224 personas que viajaban en el avión, casi todas de nacionalidad rusa, perecieron cuando el aparato se estrelló en la península del Sinaí, en el noreste de Egipto, donde el ejército egipcio se enfrenta a insurgentes islamistas. El accidente se produjo cuando la nave, un Airbus 321, volaba del centro turístico egipcio de Sharm el Sheikh, a orillas del mar Rojo, a San Petersburgo.

La rama local del Estado Islámico aseguró haber derribado el aparato. Expertos y representantes gubernamentales rusos y egipcios se esforzaon nuevamente por hacer aparecer como improbable la hipótesis de un atentado. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, advirtió contra sacar conclusiones "de forma apresurada" y apuntó que no se excluye ninguna versión, "desde un acto terrorista hasta un accidente". "Hay que aguardar a los resultados de las investigaciones", señaló.

Sueldos atrasados. La aerolínea también admitió que está pasando por dificultades financieras que le impidieron, entre otros, pagar salarios a tiempo. Sin embargo, descartó que esa situación esté relacionada con el accidente. Las autoridades de Trabajo rusas acusaron ayer a Metrojet de "retener salarios" durante meses. Según el tabloide ruso oficialista "Life News", el piloto del avión siniestrado no había cobrado durante tres meses. La aerolínea sufrió otro accidente en 2011 cuando un tanque de combustible de un Tu-154 estalló tras producirse un incendio en un motor mientras el avión se encontraba en el aeropuerto de la ciudad siberiana de Surgut.

Por otro lado, la prensa rusa especula si un accidente previo del avión siniestrado el sábado podría haber tenido consecuencias ahora. La parte trasera del aparato resultó dañada en un aterrizaje en El Cairo en 2001 y después fue reparada. La aerolínea descartó que dicho incidente estuviese relacionado fuese el motivo del actual accidente.

Trabajo forense en San Petersburgo

Médicos forenses comenzaron en la ciudad rusa de San Petersburgo con la identificación de las víctimas del accidente aéreo. Un camión especial llevó los primeros restos mortales del aeropuerto de San Petersburgo a un laboratorio forense. Los restos son identificados con muestras de ADN. Las autoridades locales de San Petersburgo anunciaron que concederán un millón de rublos (15.000 dólares) a las familias víctimas.

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