El Mundo

Incertidumbre y muchas preguntas sobre el futurode Cataluña y España

Los independentistas volvieron a jugar con cierta ambigüedad para minimizar los riesgos penales, que pueden llegar a 30 años de prisión

Sábado 28 de Octubre de 2017

La crisis entre España y Cataluña tiene al menos cinco puntos clave.

—1º.- Declaró Cataluña su independencia?

—No en términos estrictamente jurídicos, aunque la resolución aprobada ayer tiene enorme impacto político y fue celebrada por los independentistas como la proclamación de una nueva república, en línea con lo estipulado por otra ley sancionada por el Parlamento catalán el mes pasado. El "Parlament" aprobó una resolución para iniciar un proceso que lleve a un "Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social" en un plazo no fijado. El texto recoge la declaración de independencia anunciada y dejada en suspenso el 10 de octubre por Puigdemont, pero la incluye en el preámbulo, que no era sometida a votación. Expertos coinciden por eso en que la resolución no equivale jurídicamente a una declaración unilateral de independencia. Dispone la entrada en vigor de la "ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república" aprobada el mes pasado por el Parlamento catalán para la transición a una república independiente. Esa ley establece que la independencia debe ser "declarada" y no votada. Por lo tanto, la lectura del preámbulo antes de la votación equivale, según esa ley, una declaración de independencia sin haber sido votada, jugando con la ambigüedad a la que ya han apelado los independentistas para minimizar las responsabilidades penales.

—2º.- Qué consecuencias tendrá el paso dado por el "Parlament"?

—La votación cierra la puerta a una solución dialogada al conflicto. El gobierno de Mariano Rajoy se limitará a seguir adelante con la intervención de la autonomía de Cataluña, un paso inédito que acordó el sábado y que el Senado en Madrid aprobó ayer. El paso del "Parlament" podría costarle caro a Puigdemont. La Fiscalía General del Estado había avisado que, en caso de que se proclamara la independencia, presentaría una querella contra el líder catalán, su gobierno y la mesa del "Parlament" por rebeldía, un delito castigado con hasta 30 años de prisión. Ese riesgo explica la fórmula ambigua encontrada para anunciar un "proceso constituyente" hacia la república en lugar de una declaración unilateral de independencia. Otra posible consecuencia de la declaración es la apertura de grietas en el independentismo.

—3º.- En qué consistirá la intervención de Cataluña?

—El artículo 155 de la Constitución, nunca aplicado hasta ahora en España, permite al Estado adoptar

"adoptar las medidas necesarias para obligar al cumplimiento forzoso de" sus obligaciones a la autonomía rebelde. El objetivo es retornar a los límites de la Constitución violados por un gobierno autónomo. El gobierno de Rajoy destituyó a Puigdemont y a su gobierno, y convocó elecciones autonómicas. También disolvió al "Parlament", intervino las cuentas catalanas, la Policía regional (Mossos d'Esquadra) y las oficinas de representación extranjera de Cataluña. La intervención será por tiempo limitado.

—4º.-Cómo se aplicará la intervención?

—La intervención inédita del Estado central en una región tiene un alto costo de imagen —motivo por el que Rajoy intentó evitarla hasta último momento— y fue presentada por el independentismo en Cataluña como un agravio y una "humillación". La aplicación del 155 promete así ser conflictiva y recibida con protestas en las calles y resistencia social y política, con el consecuente riesgo de incidentes y excesos policiales. La Candidatura de Unidad Popular (CUP), el partido antisistema que apoya a la coalición de Puigdemont, llamó a una "lucha no violenta" y a la "desobediencia civil masiva". Diversos sectores convocaron también protestas y huelgas. El "Govern" aseguró además que sus funcionarios se negarán a obedecer "órdenes de Madrid". Pero por otro lado el respaldo internacional ayer a Madrid fue neto y sin fisuras.

—5º.-¿Será Cataluña independiente?

—No a medio plazo. Sin tomar en cuenta la intervención de Madrid que desbaratará el plan secesionista, la "república catalana" requeriría reconocimiento internacional y que España retirara su presencia (jueces, policía, ejército, funcionarios, etc.): dos condiciones que nadie se plantea. Incluso sin esos obstáculos, un nuevo país no puede crearse de la noche a la mañana. La nueva república tendría que crear su propia moneda e imprimir pasaportes. Cataluña carece de ejército y solo cuenta con la policía autonómica. La reciente fuga de más de mil empresas de la región muestra también los retos económicos que tendría el nuevo país.

La independencia divide además a la sociedad catalana. Las encuestas muestran que algo más de la mitad la rechaza, aunque una mayoría, que llegó a superar el 80 por ciento, pide decidir en un referéndum legal y pactado con Madrid. Según el gobierno catalán, un 43,03 por ciento del padrón participó en la ilegal consulta del 1º de octubre, suspendida por la Justicia y celebrada sin condiciones mínimas. El "sí" a la ruptura con España ganó por un 90 por ciento, porque los partidarios del "no" boicotearon la votación.

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