La Paz. — Cuatro departamentos (gobernaciones) de Bolivia ratificaron ayer
su decisión de proclamar la autonomía de sus regiones, en un desafío al presidente Evo Morales que
aumenta el temor al caos político en el país más pobre de Sudamérica. Mientras los líderes de
derecha de las regiones opositoras cerraban los últimos detalles de sus planes para obtener mayor
independencia del gobierno central, miles de seguidores de Morales vestidos con ponchos y tocando
tambores marcharon en la capital, La Paz, para celebrar la creación de una nueva Constitución.
Lideradas por el motor económico del país, Santa Cruz, las provincias se oponen fuertemente a la
nueva Carta Magna y están realizando declaraciones paralelas de autonomía. En Santa Cruz, quienes
mantenían huelgas de hambre cancelaron su protesta y celebraron la declaración de autonomía en un
acto masivo en un parque de la ciudad. En Beni, Pando y Tarija, rica en gas natural, se realizaron
eventos similares.
Bailes y desfiles. Evo Morales juntó ayer a indígenas, sindicalistas y
militares en un masivo y colorido festejo de la nueva Constitución de Bolivia, horas antes de que
cuatro departamentos lanzaran proclamas no autorizadas de autonomía en el país más pobre de
Sudamérica. La celebración de más de siete horas —con desfiles, bailes y discursos—
pareció una demostración de fuerza ante la oposición política y regional, que no acepta el nuevo
texto constitucional y ha anunciado un bloqueo legal a los dos referendos pendientes para su
entrada en vigencia.
"Esta revolución pacífica, democrática y cultural es
imparable, nadie la va a poder parar, hagan lo que hagan los terratenientes y los grupos
oligárquicos", desafió Morales tras recibir la Carta Magna de manos de la presidenta de la Asamblea
Constituyente, Silvia Lazarte. El gobernante reiteró su advertencia de que no tolerará intentos de
división del país y prometió "terminar con los latifundios", al identificar a los grandes
propietarios de tierras del rico departamento de Santa Cruz como impulsores del rechazo al cambio
constitucional.
La "rebelión terrateniente," como la llamó el influyente
viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, es el más reciente capítulo de un largo enfrentamiento
entre el gobierno de Morales, principal aliado del presidente venezolano, Hugo Chávez en la región,
y la oposición derechista basada en Santa Cruz. "Esta nueva Constitución garantiza la
descolonización del país, no excluye a nadie", aseguró Morales al defender el texto que "refundará"
Bolivia como un Estado "plurinacional," otorgando autonomía tanto a los nueve departamentos como a
decenas de regiones, provincias y comunidades indígenas.
La Carta Magna, considerada ilegal por la oposición
derechista y los líderes rebeldes de los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando,
otorgará más poder político a los indígenas y consolidará la nacionalización de la economía, entre
otras novedades. El festejo en La Paz incluyó un desfile militar que no estaba anunciado, en una
nueva muestra de la proximidad entre Morales y los jefes castrenses, algunos de los cuales bailaron
luego ritmos autóctonos con mujeres campesinas venidas del pueblo altiplánico de Orinoca, donde
nació el presidente.
Desafío. Al anochecer, cuando concluía la celebración encabezada por
Morales, otros millares de bolivianos se congregaban en un parque urbano de Santa Cruz, unos 1.000
kilómetros al este, para participar en una ampliamente promocionada presentación del primer
estatuto autonómico de ese distrito.
Los líderes cruceños no confirmaron si el estatuto
elaborado por una asamblea de autoridades regionales será aprobado directamente por los
manifestantes o sometido a un futuro referéndum.