El presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, conmemoró este sábado los 500 días de la guerra elogiando a los soldados de su país en un video grabado desde una isla del mar Negro que se convirtió en el símbolo de la resistencia ucraniana frente a la invasión rusa, un día después de la controvertida decisión de Washington de enviar bombas de racimo para la contraofensiva.
Desde la Isla de las Serpientes, Zelensky honró a los soldados ucranianos que lucharon para defender la isla y al resto de defensores del país, y señaló que reclamar el control de la isla “es una enorme prueba de que Ucrania recuperará cada parte de su territorio”.
“Quiero agradecer, desde aquí, desde este sitio de la victoria, a cada uno de nuestros soldados por estos 500 días”, señaló Zelensky. “¡Gracias a todos los que luchan por Ucrania!”.
A todo esto, la ONU (Organización de Naciones Unidas) denunció el coste humano de la guerra, que se cobró más de 9.000 vidas civiles, entre ellas las de medio millar de niños.
En un comunicado, el organismo reconoce que el número real de víctimas del conflicto iniciado el 24 de febrero de 2022 probablemente sea muy superior.
“Hoy se marca otro sombrío hito en la guerra que continúa cobrándose un horrible tributo entre la población civil ucraniana”, declaró Noel Calhoun, de la ONU.
A pesar de que el número de víctimas había caído de media este año respecto a 2022, volvió a repuntar en mayo y junio, señalan los observadores.
El 27 de junio, 13 civiles, entre ellos cuatro niños, murieron en un ataque con misiles en Kramatorsk, en el este de Ucrania. El jueves, lejos de la línea del frente, al menos diez personas murieron en otro ataque en la ciudad occidental de Leópolis.
Esto hace que “las dos últimas semanas (sean) de las más mortíferas desde el inicio de la invasión rusa”, afirma el comunicado.
La misión de la ONU asegura que el número de civiles muertos en los últimos 500 días triplica las víctimas acumuladas en los ocho años de conflicto previo entre Kiev y separatistas prorrusos en el este de Ucrania.
Combates
Las intensas batallas continuaron ayer en el este y el sur del país mientras las fuerzas ucranianas presionaban sus ataques contra las defensas rusas de múltiples capas en las fases iniciales de su contraofensiva.
La contraofensiva ucraniana lanzada hace poco más de un mes para recuperar los territorios avanza a un ritmo lento, ante la resistencia que generan las fuertes defensas construidas por las fuerzas del Kremlin y la necesidad de municiones, artillería y aviones que reclama Ucrania.
Los grandes combates tienen lugar en cuatro puntos del extenso frente, incluyendo la zona de Bajmut, escenario de la batalla más sangrienta desde que empezó la guerra el 24 de febrero de 2022.
“Todavía estamos a la espera de ver el impulso principal de la contraofensiva ucraniana, que espero tenga lugar más adelante, entre septiembre y noviembre. En la actualidad, las fuerzas rusas siguen controlando alrededor del 15% del territorio ucraniano”, precisó Jessica Genauer, profesora de de la Universidad de Flinders (Australia).
Bombas de racimo
El ministro de Defensa ucraniano, Oleksii Reznikov, celebró la decisión de Estados Unidos de enviar bombas de racimo a Kiev, afirmando que ayudaría a desocupar el territorio de su país, pero prometió que las municiones no se utilizarían en Rusia.
Estados Unidos anunció el viernes que suministrará a Ucrania municiones de racimo para su contraofensiva.
Reznikov dijo que las municiones ayudarían a salvar vidas de los soldados ucranianos, y añadió que Kiev mantendría un estricto registro de su uso e intercambiaría información con sus socios.”Nuestra posición es simple: necesitamos liberar nuestros territorios temporalmente ocupados y salvar las vidas de nuestro pueblo”, escribió Reznikov en Twitter.
Grupo Wagner
El jefe del Grupo Wagner, Yevgueni Prigozhin, ordenó vacaciones para los mercenarios hasta principios de agosto tras la fallida sublevación protagonizada por los combatientes en junio pasado. Así lo aseguró ayer uno de los comandantes de la empresa militar privada a un periodista ruso.
“A todos nos enviaron de vacaciones hasta principios de agosto, hay muchas tareas por delante que deben resolverse, por lo que Yvgeny Víktorovich (Prigozhin) decidió dejar que todos descansen”, relató Antón Yelizárov al periodista Timofey Ermakov, según publican canales de Telegram de blogueros militares.
La charla se produjo en una cafetería en el sur de Rusia, donde el periodista se encontró de casualidad con Yelizárov, quien le explicó que después de las vacaciones comenzará el trabajo para trasladar a los wagneritas a Bielorrusia en virtud del acuerdo alcanzado con el Kremlin para detener la rebelión armada a cambio de ninguna persecución penal.
En la semana el presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, dijo que Prigozhin, que debía exiliarse en Bielorrusia, se encontraba en San Petersburgo y sus mercenarios en sus bases en Rusia.
De ser así, el movimiento de los rebeldes implica un explícito desaire al líder del Kremlin, Vladimir Putin, a quien los mercenarios cuestionan por los fracasos del Ejército regular en el campo de batalla.
Lukashenko, aliado de Putin, explicó que aún no se resolvió el problema del traslado de los wagneritas al país y que Wagner tiene una visión “diferente” de su misión, que consistiría en entrenar y asesorar al Ejército.
El comandante de Wagner también dijo que está siguiendo la situación en Ucrania, “preocupado por lo que está sucediendo allí”.