El Mundo

El Congreso de EEUU aprobó la reforma tributaria impulsada por Donald Trump

Es la primera gran rebaja de impuestos en 30 años y también la primera victoria legislativa para el presidente desde que llegó a la Casa Blanca

Jueves 21 de Diciembre de 2017

Los republicanos en el Congreso aprobaron ayer una radical reforma al sistema de impuestos, dando al presidente Donald Trump su primera gran victoria legislativa. Los congresistas la dejaron lista para que Trump la promulgue, dando luz verde a un esquema que beneficiará generosamente a los ricos y a las grandes corporaciones y dando ventajas más modestas a las familias de ingresos medios y bajos. En una repetición de la votación en la Cámara de Representantes (Diputados), necesaria debido a una pequeña falla de procedimiento, se aprobó la iniciativa que afectará la contribución fiscal de todos los estadounidenses, pero que mayormente implica grandes recortes para las grandes empresas y las personas de mayores ingresos.

Los demócratas se opusieron firmemente a la iniciativa, por considerar que beneficia a los sectores acaudalados a expensas de los más pobres. El resultado fue de 224 a favor y 201 en contra, en una votación que ocurrió pocas horas después de que el Senado diera su visto bueno según las ajustadas líneas partidistas.

Se trata de la reforma más integral del sistema de impuestos del país desde 1986. En Twitter y en declaraciones en la Casa Blanca, Trump alabó el resultado, felicitándose a sí mismo y a sus aliados, entre ellos al líder de los republicanos en el Senado Mitch McConnell, quien hace poco había sido criticado por el mandatario por no haber podido lograr la anulación de la reforma del sistema de salud de Barack Obama, el "Obamacare".

Los republicanos han tratado de presentar la reforma como un impulso a la clase media, argumento que esperan enfatizar en sus intentos por mantener sus mayorías legislativas en las elecciones del año entrante, pero un comentario del presidente podría entorpecer sus planes. Al elogiar la medida, Trump enfatizó el hecho de que el renglón de impuestos para las corporaciones bajará de 35 por ciento a 21 por ciento y dijo: "Esa fue probablemente la parte más importante de nuestro plan". A los pocos minutos, en el Congreso, el representante demócrata Richard Neal señaló esas palabras como prueba de que a los republicanos jamás les interesó beneficiar a la clase media.

El Senado aprobó el proyecto poco después de la medianoche, con una votación según líneas partidistas: 51 a favor a 48 en contra. Numerosos manifestantes gritaron y corearon lemas durante la audiencia y el vicepresidente Mike Pence tuvo que pedir orden varias veces. Cuando se concretó la aprobación, los republicanos estallaron en aplausos.

La Cámara baja había dado su aprobación antes, pero debido a un tecnicismo legal, tuvo que repetir la votación el miércoles. "La gente está siendo bombardeada por los demócratas y por la prensa con mensajes de que esto es un gran aumento de impuestos, pero eso simplemente no es verdad", dijo el líder de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

Los demócratas y varios expertos independientes sostienen que la reforma beneficia principalmente a los ricos y a las grandes corporaciones y que le da ninguno o pocos beneficios a los más humildes. Además consideran que es falso el argumento de que las compañías usarán el dinero extra para contratar a más trabajadores o aumentar los sueldos. "Nosotros creemos que ustedes están estropeando a este país", dijo el líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer.

La compleja legislación es una combinación de dos versiones: una aprobada por la Cámara de Representantes y una aprobada por el Senado. De manera permanente reduce la tasa impositiva para las corporaciones de 35 por ciento a 21 por ciento y reduce los gravámenes para los más acaudalados. Recorta los impuestos para los demás también, pero mucho menos y solo de manera temporal. La deducción estándar aplicada a dos tercios de las familias se duplica a 24.000 dólares para parejas casadas, pero ello caduca en ocho años.

La deducción de 1.000 dólares por hijo se duplica a 2.000 dólares, con un recorte de hasta 1.400 dólares para quienes deben pocos o ningún impuesto. Los padres tendrán que suministrar el número de Seguro Social del hijo para recibir esa reducción, una medida diseñada para evitar que la medida sea aprovechada por quienes residen en el país ilegalmente. La legislación también elimina una parte importante de la reforma al sistema de salud aprobada bajo la presidencia de Barack Obama: la exigencia de que todos los estadounidenses tengan seguro de salud o sufran una penalidad. Es una medida que busca privar de fondos a la reforma de salud, una ambición conocida de los republicanos.

La reforma es el primer logro legislativo de los republicanos en el Congreso tras un año entero en que controlan ambas cámaras, además de la Casa Blanca. Se calcula que empeorará la deuda nacional, que ya asciende a 20 billones de dólares.

Stephen Ohlemacher

AP

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