Mientras el féretro de George Floyd recibía ayer el homenaje de la ciudad de Houston, Texas, donde nació, crecía en todo Estados Unidos el impulso para reformar profundamente los cuerpos de policía, que en su enorme mayoría son de nivel municipal. El domingo, la ciudad de Minneapolis, donde Floyd fue asesinado por un policía el 25 de mayo, anunció que desmantelará ese cuerpo de seguridad para sustituirlo por otro con un nuevo concepto de seguridad ciudadana. La iniciativa nació en el Consejo Municipal y tiene la mayoría necesaria para ser promulgado. Otras ciudades ya anunciaron medidas menos drásticas pero que van en igual dirección, como Nueva York, que posee el departamento de policía más grande del país y con un largo historial de violencia racista. Tanto esta ciudad como Los Angeles y muchas otras más chicas anunciaron además recortes de presupuesto de sus departamentos de policía para destinar esos fondos a ayudar a las comunidades afroamericanas locales.



























