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China protege en la ONU a la dictadura militar de Myanmar

Vetó una resolución de condena. Sus medios presentan el golpe militar como "un cambio de gabinete"

Viernes 05 de Febrero de 2021

Mientras las democracias del mundo entero condenan el golpe militar en Myanmar, los golpistas tienen un poderoso aliado: China. China bloqueó un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU en el que se condena el golpe militar en Myanmar. China no ha salido a la escena pública a hacer declaraciones a favor de los nuevos dictadores, pero su decisión de usar su poder de veto en la ONU da un mensaje inequívoco de qué lado está en Myanmar. Rusia también respalda tácitamente a la nueva dictadura pero ha evitado exponerse como ha hecho China. Los medios estatales chinos no hablan de un golpe militar en Myanmar, sino de un presunto "cambio de gabinete", pese a que el Parlamento fue disuelto y sus integrantes están detenidos, así como la líder política Suu Kyi y todos sus ministros y allegados.

Los militares tomaron el poder en este país del sudeste asiático el lunes tras detener a la líder política Aung San Suu Kyi y a cientos de legisladores. Los golpistas han formado desde entonces un consejo supremo.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se reunió esta semana y redactó un texto de condena, pero no logró acordar la resolución conjunta después de que China la vetara. China tiene poder de veto como uno de los cinco miembros permanentes del Consejo. Las resoluciones del Consejo no son meramente declarativas: tiene el mismo carácter que un decreto ejecutivo en un gobierno nacional.

Previamente, la enviada especial de la ONU para Myanmar, Christine Schraner, condenó enérgicamente la toma del poder por parte de los militares, que se negaron a aceptar el resultado de las elecciones generales celebradas en noviembre. Fueron ganadas con amplitud por el partido de Suu Kyi, Liga Democrática. Schraner dijo que "el reciente resultado de las elecciones fue una victoria aplastante" para el partido de Suu Kyi.

En contraste con China, el Grupo de las Siete, principales potencias económicas democráticas, dijo estar "profundamente preocupado" y pidió el regreso de la democracia. "Hacemos un llamamiento a los militares para que pongan fin inmediatamente al estado de emergencia, devuelvan el poder al gobierno democráticamente elegido, liberen a todos los detenidos injustamente y respeten los derechos humanos y el estado de derecho", dice la declaración publicada en Londres. El G7 está formado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. En idéntico tono se pronunció este viernes el presidente de EEUU, Joe Biden.

China, gran potencia en Asia, lleva advirtiendo desde el golpe de Estado que las sanciones o la presión internacional sólo empeorarían las cosas en Myanmar. Un típico argumento por "default" en favor de los golpistas. Pekín ha desempeñado durante mucho tiempo el papel de proteger al gobierno militar de Myanmar del escrutinio internacional. Antes del golpe, se había logrado crear un gobierno de compromiso entre el poder civil que encarga Suu Kyi y los militares. China ve a Myanmar como económicamente importante y es uno de los aliados más cercanos del gobierno, casi siempre militar, que domina al país.

Junto con Rusia, ha protegido repetidamente a los gobiernos de Myanmar de las críticas de la ONU por la represión militar contra la minoría musulmana rohingya.

Aunque , esto no significa que Pekín esté contento con el golpe, advierte un experto. China se beneficia estratégicamente del alejamiento de Myanmar de Occidente. Pero tenían un acuerdo bastante bueno con la LND de Suu Kyi e invirtieron mucho para construir una relación con ella. El regreso de los militares significa en realidad que China tiene que lidiar ahora con la institución de Myanmar que históricamente es la más recelosa de las intenciones de China.

"China está señalando su apoyo tácito, si no enfático, a las acciones de los generales", le dijo a la BBC el experto en Myanmar Elliott Prasse-Freeman, de la Universidad Nacional de Singapur.

"China parece estar procediendo como si se tratara de una 'cuestión interna' de Myanmar, en la que lo que estamos observando es una 'remodelación del gabinete', como dicen los medios estatales chinos".

Aunque cree que una declaración de la ONU no habría supuesto una diferencia inmediata, sí serviría como "un primer paso para cohesionar una respuesta internacional. Parece que eso no se va a producir".

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