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Biden y Sanders suman fuerzas para sacar adelante el plan de gasto público más grande en 50 años

El proyecto, por 3,5 billones de dólares, prevé gastos en servicios médicos y sociales, además de un enorme paquete de obras públicas

Viernes 16 de Julio de 2021

Los dos son conversadores y hace poco Joe Biden y Bernie Sanders se pasaron una hora en la Oficina Oval negociando un acuerdo aceptable para ambos. Dos viejos rivales en la lucha por la Casa Blanca buscando una alianza sobre un tema central de la agenda de la presidencia de Biden: el gasto público y cómo distribuirlo para mayor beneficio de los sectores de menores ingresos.

El presidente, un demócrata centrista, escuchó mientras hablaba el senador liberal (término que en EEUU se aplica a progresistas más o menos radicales). Sanders promovió apasionadamente su idea de que las inversiones en infraestructura deben ir más lejos todavía e incluir cosas por las que siempre peleó, como servicios dentales, de audición y visión para las personas mayores que tienen el seguro médico estatal Medicare. El presidente se mostró plenamente de acuerdo, según un alto asesor de la Casa Blanca al tanto de lo discutido en la reunión, que pidió no ser identificado.

El acuerdo en el Congreso

Los demócratas del Senado anunciaron a última hora de este martes que habían alcanzado un acuerdo presupuestario que prevé un gasto de 3,5 billones de dólares en la próxima década, lo que allana el camino para su plan de destinar recursos federales al cambio climático, a la atención sanitaria y a los programas de servicios a la familia que pretende el presidente Biden.

El acuerdo supone un paso importante para cumplir el objetivo de Biden. Pero los demócratas que se enfrentan a objeciones de sus facciones rivales, los centristas y los progresistas, y tendrán que trabajar para convertir sus planes en una legislación que puedan impulsar en el Congreso, frente a lo que podría ser una oposición unánime de los republicanos.

Otro New Deal, o casi

En conjunto, la ambiciosa propuesta refleja la visión de Biden para realizar las inversiones públicas más sustanciales en años, algunos dicen que a la par del New Deal de la década de 1930 o al menos la Great Society de Lyndon Johnson en los años 60. Junto con un plan bipartidista más reducido de 1 billón de dólares en carreteras, autopistas y obras públicas tradicionales que también se está negociando, representan cerca del plan inicial del presidente de más de 4 billones de dólares de fondos públicos federales.

El objetivo de los demócratas es impulsar una resolución presupuestaria que refleje el acuerdo del martes en la Cámara de Representantes y el Senado antes de que los legisladores se vayan de vacaciones en agosto. La resolución sólo establece parámetros generales, dejando la financiación real y las decisiones específicas para una legislación posterior.

A partir del acuerdo en el Congreso, la reunión entre Biden y Sanders fue producto de la confianza que se tienen y de intereses comunes. "Estamos logrando progresos en torno a la legislación más importante para los trabajadores a ser aprobada desde la década de 1930'', declaró Sanders a la Associated Press pocos días después, mientras Biden visitaba el Congreso para buscar apoyo al proyecto.

Alianza inusual

Es una alianza inusual, pero comprensible, entre un presidente que llegó a la Casa Blanca prometiendo volver a encarrilar las cosas por senderos conocidos luego de la tempestuosa era Trump y un senador demócrata socialista considerado por muchos un idealista descabellado, pero que dos veces estuvo cerca de conseguir la nominación presidencial. Sanders preside hoy la comisión presupuestaria del Senado. Un sillón de gran poder, sin dudas, en un sistema político en el que el Congreso posee gran autonomía de decisión, incluso respecto a un presidente de su mismo partido.

Entre los dos tratan de buscar un consenso entre el ala progresista del partido Demócrata y los centristas, que son mayoritarios pese a que tienen menos atención de los medios. Los demócratas tienen una ventaja mínima en la Cámara de Representantes y en el Senado hay un equilibro total, 50-50, pero cuentan con el voto decisivo de la vicepresidenta Kamala Harris, suponiendo que no haya deserciones en sus filas. Para sacar adelante el proyecto de 3.5 billones de dólares, tendrán que contar con todos sus votos.

Es una iniciativa legislativa monumental, comparable con el New Deal de Franklin Roosvelt o la Great Society de Lyndon Johnson. Para dos dirigentes políticos en el ocaso de sus carreras, es una oportunidad única. "Lo vamos a conseguir'', afirmó Biden al llegar a un almuerzo privado en el Capitolio.

Sanders dijo que el futuro de la democracia podría depender de que logren convencer a la gente que siente que su partido está desconectado de las penurias del ciudadano común.

"Es algo verdaderamente transformador'', dijo el senador californiano Alex Padilla, usando una expresión que repiten Biden y Sanders.

La relación entre Biden y Sanders se remonta a tiempo atrás. El presidente ya llevaba años en el Senado cuando Sanders fue elegido en el 2006.

Mientras que Biden era parte del establishment del Senado, Sanders siempre fue una figura más bien marginal, un independiente más que miembro del Partido Demócrata, con sus trajes arrugados, cascarrabias, enfocado en causas "liberales".

Ante cualquier pregunta, Sanders da casi siempre la misma respuesta de barricada: llegó la hora de que el gobierno deje de favorecer a los ricos y los poderosos y se enfoque en la clase trabajadora.

Alguna vez sus propuestas fueron consideradas descabelladas, pero han cautivado a millones de personas que llenan estadios para escucharlo, sobre todo desde que la recesión del 2008 desnudó las crecientes desigualdades del país. Arañó la nominación presidencial en el 2016, en que fue derrotado por Hillary Clinton, y nuevamente en el 2020, en que perdió ante Biden.

Los republicanos usan a Sanders para criticar a Biden. Dicen que el presidente se deja influenciar por él y por la representante Alexandria Ocasio-Cortez, otra figura prominente del ala progresista. Más bien, corresponde hablar de izquierdista en el caso de la representante de Nueva York, líder del llamado "escuadrón", un equipo reducido pero aguerrido de legisladoras jóvenes.

"El presidente puede haber logrado la nominación, pero Bernie Sanders ganó el debate'', sostuvo el líder republicano del Senado Mitch McConnell hace poco. Claramente, es una exageración, pero para algunos creen que puede hacerse realidad.

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