Educación

Las escuelas de gestión social van por una ley propia

En Santa Fe funcionan tres secundarias bajo esta experiencia: la Etica, el Bachi Tablada y el Bachiller La Vuelta del Paraguayo.

Sábado 24 de Noviembre de 2018

Las escuelas de gestión social piden que se apruebe el proyecto de educación provincial que las contempla, y también van por una normativa propia. La decisión la tomaron docentes y estudiantes en la primera asamblea que se dieron el sábado pasado para evaluar lo hecho en materia educativa y proyectar hacia 2019. La intención además es que se oficialicen las escuelas que aún no fueron reconocidas por el Estado santafesino. El plenario también se inclinó por la implementación de la Educación Sexual Integral (ESI) en todo el proceso educativo.

La primera asamblea de estas escuelas se realizó en el Parque Scalabrini Ortiz, desde media mañana y hasta primeras horas de la tarde. Primero se conformaron talleres y luego la puesta en común para definir puntos de acuerdo para el año que viene. Participaron las escuelas secundarias Etica, de Nuevo Alberdi; el Bachillerato Popular de Tablada, de la zona sur de Rosario, y el Bachi La Vuelta del Paraguayo, de Santa Fe. Además del Jardín de Infantes que funciona también en Nuevo Alberdi, la Universidad del Hacer que dicta la tecnicatura en gestión social y el espacio Cuerpo Común de la ESI.

De ese primer plenario surgieron cuatro puntos de acuerdo y trabajo común. El primero se relaciona con la implementación de la ESI, de manera transversal a todas las áreas. También el cuarto punto tiene que ver con esta educación al proponer que se permita el uso del lenguaje inclusivo en el ámbito de estas escuelas. En las discusiones de los talleres se profundizó en cómo hacerlo. Otro punto de acuerdo fue el compromiso de seguir reclamando para que se oficialicen las escuelas que todavía no están reconocidas. La única que hasta ahora cuenta con ese aval oficial, y desde este año, es la Etica. La secundaria fue creada por Ciudad Futura en 2011, actualmente asisten 95 estudiantes.

Por la ley propia

El tercer punto definido en el plenario es pedir que se apruebe el proyecto de ley de educación provincial. La iniciativa actualmente cuenta con media sanción de Diputados, pero está frenado en el Senado por presiones de los sectores más conservadores que tienen sus reparos en lo referido a la educación privada y especialmente con el capítulo que trata la educación sexual integral. "También queremos empezar a redactar nuestra propia ley de gestión social, y poder presentar en 2019 este proyecto", adelanta Gabriela Alacid, quien integra el equipo de coordinación de la Etica, sobre la idea en la que ya comenzaron a trabajar.

En la asamblea del sábado pasado participaron unas 200 personas, entre estudiantes y docentes. Además de los talleres, hubo espacio para que Simbiosis, la escuela de Hip Hop del Distrito Siete compartiera su arte. También se firmó un convenio con instituciones españolas para desarrollar un programa común: "El municipalismo hace escuela en el mundo", con la idea de promover escuelas de gestión social.

Testimonios

El compañerismo entre estudiantes y docentes, la posibilidad de ser escuchadas, de tener la palabra en los aprendizajes y sentirse parte de un proyecto donde cada historia personal es valorada es lo que destaca un grupo de estudiantes que cursa el secundario en escuelas de gestión social, y participaron de esta primera asamblea.

Virginia Rizzo tiene 18 años y estudia en la Etica, que está en su barrio. Sus dos hermanos se graduaron en esta escuela y la entusiasmaron a inscribirse. Ya había hecho varios intentos para terminar el primer año en diferentes escuelas, en las que por una razón u otra no se sintió contenida. "Un día me acerqué solo para preguntar y enseguida me dieron el apoyo. Arranqué pensando que iba a dejar en poco tiempo, pero hice primero, segundo y tercero, y ahora pasé a cuarto con unas notas que nunca pensé tener", comparte Virginia.

Dice que fueron clave el compañerismo que expresan los profesores todo el tiempo y la forma de enseñar: "Una piensa y cree que va a clases para escuchar solamente, pero ves que hay más de un profesor en cada salón, en diferentes partes del aula, que dan la palabra siempre, al diferente, al que nunca habla. Ellos aprenden de nosotros y nosotros de ellos".

Para Andrea, del Bachiller La Vuelta del Paraguayo (Santa Fe), el apoyo de las profesoras y profesores y el compañerismo con los demás estudiantes también son parte del sostén para seguir estudiando. Andrea tiene 37 años y nunca pudo pasar de la primaria. Este es su primer año en el bachiller popular —funciona desde 2015— que se abre y cierra cada tres años, con cada cohorte que se gradúa. "No pude hacer la secundaria porque tengo cinco hijos, además el trabajo... imposible estudiar", explica las razones de por qué fue postergando un deseo que ahora puede cumplir. Su hija mayor, de 22 años, fue quien la empujó para que se inscriba. "Pero más allá de lo que me diga mi hija, me motivó que siempre quise tener un estudio", cuenta Andrea. La empuja a seguir estudiando la oreja que ponen las y los docentes a cada estudiante, ante los problemas personales. "Siempre te acompañan, se ocupan de acercarte el material si faltaste y si faltás mucho tiempo, van a tu casa a ver qué está pasando", dice para valorar que cada persona sea considerada en su dimensión humana. En los planes de Andrea está recibirse y seguir enfermería.

Wanda Sampieri tiene 19 años y es alumna del Bachi Tablada, el secundario de gestión social de la zona sur, al que actualmente asisten unos 60 estudiantes. Hizo varios intentos por terminar el primer año, pero los tiempos nunca le alcanzaban para llegar a horarios a clase. Desde los 14 años trabaja. Por un volante que llegó a sus manos se enteró que existía este bachiller popular, se acercó para preguntar por la validez de los títulos y ahí se quedó. Dice que se queda con "la empatía y el compañerismo que hay", algo que considera "sirve para aprender entre todas y todos, donde cada uno aporta y te ayuda a ver más allá de tu propia ideología". A Wanda la entusiasma la forma de tomar decisiones en las escuelas de gestión social: por asamblea. "Ahora definimos en asamblea que vamos a salir a comienzos del año que viene a repartir volantes por el barrio para difundir la escuela. Antes lo hacían solo los profesores, sin embargo pensamos que la gestión social es de todos y todos tenemos que poner el cuerpo para que más jóvenes puedan estudiar y terminar la secundaria".

También Sofía Carreras, de 28 años, estudia en el Bachi de Tablada. Iba a otra escuela pero no pudo seguir estudiando por cuidar a su pequeña hija. Unos compañeros que ya cursaban en el Bachi le contaron cómo funcionaba, se acercó a probar y se enganchó con las clases. "Está buenísimo!", expresa a manera de síntesis. Acuerda con el resto de las jóvenes que comparten la charla con LaCapital en que "es muy visible el compañerismo de los profesores y compañeros". "Todo es más accesible, te dan tus tiempos, te escuchan. No pasa en todas partes esto de que los profesores conozcan tu propia vida y escuchen tus problemas". Dar la palabra y escuchar, una metodología en la que todas aprueban es propia de las escuelas de gestión social.

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