El 15 de diciembre de 2018 se realizó el Ágora de los Habitantes de la Tierra (AHT), donde personalidades académicas, intelectuales, sociales, políticas y sindicales de todo el mundo se congregaron en Sezano (Verona). Fue una importante y trascendental asamblea de los habitantes del planeta. Junto a Riccardo Petrella se construyó en proceso un Nuevo Pacto de la Humanidad. Se arribaron a conclusiones que constituyen una pedagogía como la Carta de Identidad Mundial, simbólica para todos los habitantes del mundo para vivir en fraternidad. También se arribó a la necesidad de la desmercantilización y desmonetarización de los bienes comunes como el agua, el conocimiento y las semillas, para que estén al servicio de toda la vida. En este proceso antes señalado, se abonó también el Pacto Público del Agua capítulo Latinoamericano, firmado e1 de 1º de octubre de 2011, en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), desde la perspectiva del ambientalismo inclusivo. Allí nos comprometimos desde lo académico y lo vinculativo con la comunidad, para analizar cómo generábamos conocimientos para que el derecho humano al agua llegara a la cotidianidad de las personas. La sociología de lo cotidiano nos ha señalado que a la cuestión del agua potable generalmente se la aborda y se la ha abordado desde las necesidades de cada casa familia. Y, escasamente, tomando como referencia a las personas en situación de paseantes de lo urbano, en el marco funcional de las escuelas, del trabajo o bien de consumidor en los grandes comercios.

























