El 2020 fue testigo de la disrupción educativa más importante de la historia. Equipos directivos, los docentes, padres y estudiantes, buscaron por distintos medios sostener la continuidad educativa. El cierre del edificio escolar dejó varias lecciones. La pandemia revalorizó el espacio escolar como garante de derechos y como lugar para aprender a vivir con otros, establecer vínculos y convivir con pares. Otra lección u oportunidad, está relacionada con que escuelas, estudiantes y familias se vieron obligados a mudarse al mundo virtual. Aunque claro, no todos.
¿Qué estrategias desplegar cuando cambian las reglas de juego de la forma en que se transita la educación? Con las tecnologías surgen y se crean oportunidades valiosas, nuevas formas de organización y participación, nuevos alfabetismos, nuevas maneras de producción cultural, que la escuela puede experimentar y ofrecer. Las y los docentes tenemos un rol central en este aspecto para acompañar el desarrollo de niñas, niños y adolescentes en contextos cada vez más inciertos, complejos y cambiantes.
Se trata, sin dudas, de una nueva realidad que nos requiere con actitud crítica, atenta e informada.
¿Qué hacen niñas, niños y adolescentes cuando usan tecnologías? Básicamente, lo mismo que hacen fuera de ellas: juegan, se comunican entre sí, descubren el mundo, construyen su propia identidad, buscan información, aprenden, comparten.
Sabemos que el uso de los medios digitales genera temores y esperanzas, se asocia a posibles riesgos y peligros, y a grandes oportunidades para aprender, crear y producir con tecnologías. Aparece la creencia del aislamiento, el sedentarismo, la adicción, los abusos. Pero, a la vez, se deposita en las tecnologías la esperanza de “preparar para el futuro”.
¿Por qué nos cuesta tanto desconectarnos de ellas? Porque los límites entre el mundo físico y el digital no están definidos, nuestra vida diaria transcurre en ambos espacios, oscilamos entre uno y otro permanentemente. Pero también porque lo que hacemos en internet está impregnado de emociones y sentimientos.
Como ciudadanos y ciudadanas nos desenvolvemos, vivimos y modificamos el mundo que nos rodea. Y esto lo hacemos tanto en los espacios físicos como en los digitales; espacios que hoy se entremezclan.
La ciudadanía es un concepto que está en permanente construcción y que se resignifica en el mundo digital. La ciudadanía en entornos digitales refiere principalmente a nuestras actitudes y usos de las tecnologías en esos espacios y, al mismo tiempo, a derechos y obligaciones. Atributos y capacidades que se negocian y reconstruyen constantemente.
La ciudadanía, entonces, implica el ejercicio de derechos y el cumplimiento de obligaciones en este espacio todavía novedoso y cambiante que, progresivamente, se ha convertido en un lugar más en el que habitar, como el club, la plaza o la calle.
Vivimos un momento histórico tan importante que impactará en las formas de ser, habitar y producir. La escuela y los docentes tenemos el desafío diario de orientar a las nuevas generaciones en la formación de una ciudadanía responsable en el contexto digital.
Infancias y adolescencias tienen grandes conocimientos técnicos y un uso autónomo de las tecnologías, propio de quien no ha conocido otro escenario, pero necesitan a las personas adultas de su entorno para que los guíen y acompañen.
Debemos incorporar al diálogo habitual en la escuela preguntas que refieran a lo que niños, niñas y adolescentes hacen en internet. Entender las tendencias culturales, como por ejemplo “los vivos”. Interesarse, registrar y compartir cómo transitan esos espacios y aprovechar sus experiencias. Interiorizarnos sobre las herramientas de configuración de privacidad que hay en los juegos y plataformas que usan, ayudar a aplicarlas y explicar las razones. Visualizar los posibles riesgos para que entiendan la magnitud y presten atención para prevenirlos. Desde nuestra experiencia podemos dialogar sobre la identidad en redes y la convivencia digital, fomentando la empatía, el respeto y las prácticas seguras en línea.
Infancias y adolescencias necesitan nuevas capacidades para el presente. El mundo virtual requiere de ciudadanías capaces de hacer un uso activo de los medios digitales, porque saber habitar internet es mucho más que hacer un clic.
(*) Tutora virtual y docente remoto de Chicos.net
Referencias:
• Las preguntas educativas: ¿qué sabemos de educación? Buenos Aires, Ciaesa.
• Ciudadanía digital. Plan Ceibal y Chicos.net