En diciembre, hace tan solo dos meses, decíamos “elijo creer”, mientras veíamos miles de imágenes en las que las coincidencias parecían serlo y nos aumentaban las ilusiones para cumplir el sueño de ganar el Mundial. Y tanto se creyó que se logró, fuimos campeones. Y como docente ahora yo también elijo creer.
Elijo creer que no habrá más Candelarias que mueran por balas perdidas disparadas por inconscientes que no miden los espacios vacíos que dejan esas ausencias, que hay que explicarles a sus compañeras y compañeros.
Elijo creer que no vamos a tener que buscar más en las crónicas policiales, entre las víctimas o victimarios, a nuestras alumnas o nuestros alumnos, debiendo afrontar con dolor lo que nos queda porque no ya no estarán en las aulas.
Elijo creer que no vamos a estar dudando de si les corresponde o no estar ahí a esas pibas o esos pibes, sino que les reconozcamos todos sus derechos y los acompañemos para ingresar, permanecer y egresar del sistema educativo; desplegando todas las herramientas que en equipo podemos poner en práctica para mejorar como docentes en la escuela de hoy.
Elijo creer que no vamos a llegar a marzo en boca de todas y todos, cuando una vez más estemos en plena discusión salarial y que todos se crean con poder para establecer cuánto debemos cobrar o medir cuanto vale nuestro trabajo.
Elijo creer que alguna vez nuestros gobernantes van a reconocer nuestra tarea y nos van a respetar, nos van a consultar acerca de qué y cómo mejorar la educación y no digitarla desde atrás de un escritorio por medio de funcionarios a los que les sobran títulos y les faltan tierra bajo las suelas de sus zapatos, adoptando medidas sin sentido.
Elijo creer que las familias, las verdaderas preocupadas por la educación y no las encolumnadas tras consignas políticas de moda, van a acompañar nuestro trabajo y se van a sumar a un trabajo colectivo que nos permita acompañar de la mejor manera las trayectorias escolares de sus hijas e hijos.
Elijo creer que no vamos a ser siempre el chivo expiatorio de las políticas de ajuste a la hora de presupuestar, pero después los primeros en ser convocados para toda actividad que el Estado necesite llevar adelante, como elecciones o el censo (y encima tener que esperar meses para poder cobrar).
Elijo creer que alguna vez los lindos discursos políticos, más que nada pensando en el año electoral que vamos a tener en este 2023, no van a ser puro bla bla sino que van a enfocarse en la educación y en quienes intentamos llevarla adelante, para poder realmente acompañar con políticas serias los cambios sociales y culturales que hoy transitamos.
Elijo creer que alguna vez nuestro trabajo va a ser considerado por el sólo hecho de que es fundamental para todas las profesiones, oficios y tareas.