Edición Impresa

"Yo a las piñas no peleo", le dijeron a "Lichi" Ayala antes de asesinarlo a balazos

Fue el sábado a la tarde en el barrio Hostal del Sol. La víctima tenía 21 años y su primo fue testigo del homicidio. El criminal está prófugo.  

Miércoles 15 de Mayo de 2013

La historia del asesinato de Lisandro Sebastián Lichi Ayala, ocurrido el sábado pasado en avenida Central y Tarragona, en el barrio Hostal del Sol, expuso sin tapujos la rotura de los códigos callejeros. "Los dos estaban perseguidos (tenían una obsesión por el otro) y con que el otro se la iba a poner. El Negro Brian vino, conversaron y Lichi lo invitó a pelear a las trompadas para terminar con las dudas. Entonces Brian le dijo: «Yo a la piñas no peleo». Se fue del lugar, buscó un fierro, volvió y lo mató de dos balazos", relató David, primo del pibe de 21 años asesinado y uno de los cinco testigos del crimen. "Uno de los hermanos (de Brian) llamó a unos de los pibes del barrio y le dijo: «Lo mató por primerear. Estaba muy perseguido»", completó David. Así de sencillo, de doloroso y de cruel.

Ayer, lentamente, los vecinos de avenida Central y Tarragona volvían a la normalidad de sus vidas en el extremo noroeste de la ciudad. Lichi Ayala era el mayor de tres hermanos y vivía en pareja con su novia. Trabajaba haciendo las changas que conseguía en la bolsa de trabajo que un vecino del barrio gestiona con obras municipales.

Provocación y ataque. Mientras los padres de Lichi prestaban colaboración en Jefatura para aportar datos sobre los dos pibes apuntados como los asesinos, Negro Brian y su hermano Franco, de 21 y 19 años respectivamente, David y su padre fueron quienes le dieron a LaCapital el perfil del pibe que fue víctima de un asesinato provocado por el rencor extremo y fogoneado por la junta o los amigos. El fatídico poder del lleva y trae. "Todo esto fue por puteríos. A uno iban y le decían: «Ojo que Lichi te la quiere poner». Al otro le decían lo mismo. Y así el círculo se fue achicando", explicó David. Lichi y Negro Brian alguna vez fueron amigos.

¿El asesinato se pudo haber evitado? "Hace dos semanas Lichi estaba tomando una gaseosa con unos amigos cerca del Bosque de los Constituyentes (en el cruce con calle Tarragona) cuando pasaron en moto y les dispararon. Dos amigos de mi primo, un par de pibes de 17 años, terminaron heridos en el hospital", comentó David. El hecho ocurrió la madrugada del martes 30 de abril pasado y saltó a la luz pública como que "dos menores fueron baleados en el Bosque de los Constituyentes". Lichi no resultó herido, pero era el objetivo del ataque. Un par de semanas más tarde está muerto. El 2 de junio iba a cumplir 22 años.

El paisaje triste. Avenida Central nace a la altura del supermercado Carrefour y la colectora oeste de la avenida Circunvalación. Primero se llama Pujato y tras pasar la línea de Sánchez de Loría, hacia el oeste, adopta el nombre de avenida Central. Todos los paredones del lugar llevan la sigla "HDS", las iniciales del barrio Hostal del Sol. En la esquina de esa avenida y Tarragona hay dos mojones de mención inevitable: una interesante cancha de fútbol, en la que el sábado a la hora del crimen se desarrollaba un populoso torneo interbarrial, y un altar con una virgen María. Apoyados sobre un paredón, sentados en troncos, estaban Lichi y cuatro de sus amigos. Esa era la escena el sábado a las 18 en la esquina ambientada por los graffitis en el paredón: con un escudo de Rosario Central, una hoja de marihuana y la inscripción "Cali", en honor al grupo de cumbia santafesina.

A la hora señalada al lugar llegó Negro Brian con su hermano Franco V. en una Honda Titán color azul. El ambiente se tensó. Los dos muchachos conversaron ante los testigos. Todos en el lugar sabían que no había punto de retorno. Lichi desafió a su rival a pelear a la antigua, a las trompadas. Brian se retiró dejando clara su posición: a las piñas no. La Honda Titán se perdió entre el tránsito rumbo al barrio 7 de Septiembre y los amigos se quedaron en la esquina de la virgencita mirando los partidos del torneo, teniendo como telón de fondo la avenida Jorge Newbery. El escenario era el mismo veinte minutos más tarde. Pero en un abrir y cerrar de ojos una Honda Falcon negra subió a la vereda. El rodado llegó por Tarragona desde el norte. Es decir, ninguno de los cinco amigos la vio venir.

La últimoa amenaza. Manejaba Franco y Brian iba de acompañante. Apenas la moto pasó la linea de Lichi, el Negro bajó de la moto y le disparó. "Pla, pla, pla". Los plomos impactaron en el cuello, el tórax y la espalda del pibe Ayala. Fue asesinado a quemarropa. "Al que me denuncie, lo mato", dijo el homicida antes de subirse a la moto y huir del lugar. Alrededor de la escena del crimen había, al menos, 70 personas. Desesperada, la madre lo subió a un auto y lo llevaron al hospital Alberdi, pero falleció en el camino.

El Negro Brian es un muchacho con prontuario abierto, con antecedentes por robos a mano armada que suele estar vinculado al revoleo de motos, como en la jerga se menciona al negocio que existe detrás de los rodados robados o con guarismos adulterados. Horas después del crimen, la policía buscó a los hermanos en dos direcciones: José Ingenieros al 7600, la del prontuario, y en Granadero Baigorria. El resultado fue negativo. "En el barrio se dicen muchas cosas. Que se entregó, que se va a entregar, que está de vuelo (fugado), que el hermano tiene a su mujer viviendo a una cuadra y la fue a buscar y se la llevó con el hijo. Se dicen muchas cosas. El Negro Brian estaba empastillado —drogado con pastillas— y si hubiera estado el mejor amigo de Lichi, que pisa fuerte, no se si le hubiera dado para venir a tirar acá", explicó David, el primo de la víctima.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS