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Violento tiroteo en la calle en fallido atraco a un camión de caudales

Durante dos minutos la cuadra de Ovidio Lagos al 5500, en barrio Las Delicias, fue escenario de un tiroteo entre un empleado de una transportadora de caudales y tres miembros de una banda...

Viernes 11 de Octubre de 2013

Durante dos minutos la cuadra de Ovidio Lagos al 5500, en barrio Las Delicias, fue escenario de un tiroteo entre un empleado de una transportadora de caudales y tres miembros de una banda que intentó sin éxito asaltar un camión blindado en la puerta de una sucursal del banco Macro. Fue ayer a las 12.17 a unos 300 metros de la Jefatura de policía. Treinta vainas servidas calibre 9 milímetros y tres casquillos de un fusil de asalto M16 diseminados a la largo de 50 metros de vereda dan una idea de lo que ocurrió en una secuencia digna de un thriller. Los impactos de bala quedaron grabados en el frente del banco, en tres negocios y en dos autos estacionados. Una violenta emboscada de la que no se reportaron heridos.

Muchas historias se tejen sobre custodios y portavalores. Trabajadores que se juegan la vida protegiendo un dinero que no es suyo y excede por miles su sueldo, y que es la fantasía de todo ladrón que aspira al golpe perfecto. Así le pasó ayer a un custodio del camión de Prosegur que se enfrentó con su pistola calibre 9 milímetros contra tres delincuentes bien armados que, por su desempeño, parecían tener cierta instrucción de fuerzas de seguridad.

Testigos del ataque aseguraron que además del fusil M16 —similar a los que usan unidades policiales de elite como los Swat estadounidenses— los ladrones portaban una "metra", como se conoce en la calle a la pistola ametralladora del tipo la FMK3 o Uzi. Un proyectil de M16 puede perforar un chaleco antibalas nivel II como los que usa la policía santafesina.

El custodio resistió refugiado en un umbral, ubicado entre el banco y un autoservicios. Ahí soportó una ráfaga que impactó en el frente del banco, un autoservicio y una fábrica. Y cuando el blindado se marchaba, tal cual indica el protocolo de la empresa, corrió más de 15 metros esquivando balas para guarecerse en las entrañas del camión.

La escena. Ovidio Lagos 5560, entre Hilarión de la Quintana y Sánchez de Bustamante, en barrio Las Delicias. En esa cuadra funciona, desde diciembre de 2010, la sucursal Hume del banco Macro, sobre la vereda oeste, mano norte-sur.

La sucursal bancaria está flanqueada, a la izquierda, por la casa de venta de ropa para niños Coketitos, que tiene una entrada de garaje donde los delincuentes estacionaron su Citroën C4 a la espera del camión de Prosegur. A la derecha del Macro están el autoservicio y pollería Micaela y la fábrica Electroindustrias Enca.

Sobre el ingreso al banco estaba estacionado un Peugeot 306 rojo de unos empleados. A unos 25 metros de ese auto un vecino había dejado su Chevrolet Astra gris.

A las 12.16 el camión de Prosegur se detuvo frente al Macro. Como es de protocolo, el custodio bajó y caminó los 15 metros de vereda acariciando la culata de la 9 milímetros que portaba. Inusualmente la calle estaba tranquila, teniendo en cuenta que a esa hora los niños salen de las escuelas de la zona.

El custodio llegó a la puerta del banco, abrió la puerta de blíndex y constató que todo estuviera en orden. El banco tiene dos cámaras de vigilancia que enfocan el ingreso, pero no su periferia.

Como todo estaba aparentemente en orden, el custodio volvió sobre sus pasos y le habilitó el paso a su compañero portavalores. Cuando este empleado bajó del blindado portando dos sacas en sus manos comenzó lo que bien podría ser la escena de un sólido filme sobre atracos. Se estima que cada saca contiene 250 mil pesos.

Uno de los pesquisas que trabajan en el caso, indicó que el camión de Prosegur no estaba escoltado por un móvil de Comando Radioeléctrico, tal cual indica el protocolo.

Una película. "Del auto que estaba sobre el garaje de Coketitos salieron tres hombres armados y encapuchados. Es normal que cualquiera que venga a hacer un trámite rápido al banco estacione en ese lugar", contó un vecino, para agregar, imitando a los personajes de Swat: "Los tipos bajaron apuntando como en las películas y enseguida empezaron a dispararle a los del Prosegur. El custodio no arrugó. Sacó la 9 milímetros y tiró. Fue impactante, era como ver una película con un ruido atronador".

"No sabés cómo retumbaban los balazos. Parecía que nos estaban tirando a nosotros. Cuando vi cómo venía me fui para el fondo", relató un albañil que estaba trabajando a unos 40 metros del banco. Además de los locales también fueron impactados el 306 y el Astra.

El custodio se refugió en un umbral que está entre el banco y el autoservicio. Y pudo aguantar el chubasco de plomo que le venía en diagonal.

Mientras la balacera transcurría, el camión de Prosegur, con el chofer y el portavalores a bordo, se puso en marcha con la puerta abierta. El protocolo de la empresa marca que el chofer debe sacar, a cualquier precio, el blindad de la escena de conflicto. Entonces el custodio cubrió su escape a a los tiros, corrió más de 15 metros y se metió dentro del blindado.

Fin. Esa escena marcó el final de la secuencia. Los ladrones se subieron al Citroën C4 y salieron en contramano por Ovidio Lagos. El camión de Prosegur terminó su marcha en la comisaría 33ª. Pasadas las 13.30, el C4 fue hallado.30 estacionado en Rosa Silvestre al 2000, en barrio Las Flores.

Fue la noticia del día. Para el noticiero de la radio y la tele, y también para las comadronas de la cuadra que desfilaron frente al banco tratando de comprender cómo a unos 300 metros de Jefatura no les tembló la pera a los ladrones, como se dice en la calle, para intentar asaltar un blindado.

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