Hace 4 años opté por irme del hogar conyugal con mis 2 hijos menores por el maltrato psicológico y económico que ejercía mi marido sobre mi y sobre los niños. Arribamos a un acuerdo judicial por el cual me retiraba de la casa y él alquilaba un departamento para los tres y pasaba una cuota alimentaria que siempre fue escasa. Transcurridos dos años, mi hijo mayor tuvo que decidir entre vivir conmigo y su hermano o ir a vivir con su padre ya que éste le ofreció seguir pagándole la escuela privada y el club al que asistía desde pequeño. Yo con la escasa cuota alimentaria y mi trabajo como empleada doméstica no podía mantener el nivel de vida al que estábamos acostumbrados ya que mi esposo es empresario.






























