Un recurso utilizado por algunos cineastas es el uso del blanco y negro para indicar diferentes momentos de una historia o desesperanza. Creo que para quienes confiamos en la Justicia es un momento en blanco y negro. Se absolvió a Menem en el juicio por el tráfico de armas. Comienza como la película Rashômon de Akira Kurosawa, donde dos interlocutores expresan desconsolados: "No lo entiendo simplemente no lo entiendo", narrando a un tercer hombre los sucesos acaecidos "en el jardín del juzgado". El leitmotiv es la importancia que se da a los sentimientos de los protagonistas: odio, mentiras y bravuconería (de quien cometió el delito), confusión, desolación y desesperanza (estas últimas emociones a cargo del espectador atónito). Prosigo con la película y repito la frase desconsolada "puedo perder mi fe en el alma humana". En off escucho las voces del filme: "La vida humana es tan frágil y pisoteable como el rocío de la mañana". Pienso en las víctimas de Río Tercero y las muertes sospechosas de los testigos. Trato de seguir la trama de la película: tres personas cuentan un delito con ópticas distintas. Aparentemente nadie es culpable, la mentira convive con la verdad. Pero la verdad queda oculta en ese juego de intereses. Quien diga la verdad se perjudica porque también es culpable. Todos terminan encubriéndose. La Justicia ahora es una película de terror en blanco y negro.































